sábado, 17 de diciembre de 2016

LA NUEVA ADOLESCENCIA




Este blog, hace dos meses que cumplió 6 años. No se si es mucho o poco tiempo para un blog, pero aquí está él y aquí estoy yo, en el intento de seguir alimentándole si no diariamente, como la principio de su vida, al menos sí, una vez por semana. Quizás, porque ya no es un niño recién nacido ni necesita tanto para crecer. Quizás, porque según avanzamos en los años, yo misma me hago más crítica y menos atrevida a la hora de publicar mis opiniones sobre cualquier cosa, a través de esta ventana. Y por eso mis últimos post son para informar de algunos eventos, publicar algunos de mis textos y dar a conocer a otras autoras y autores a las/los que voy conociendo en sus trayectorias literarias y personales.

Sin embargo hoy, me ha llegado un artículo que me recordó el inicio de este blog y la introducción que para él prepararé llegando a ser la cabecera de este espacio durante años, hasta que, con todo los honores,  la atesoré en el lateral derecho como la auténtica portada insignia de "La rebeldía de una cincuentañera". Por aquél entonces, para mí, la nueva década en la que estaba entrando, era todo un paradigma similar a la adolescencia. Así lo veía, por esas crisis que en épocas de mis padres, decían "de los cuarenta" y que a mí me parecían como un cambio vital tan importante, como el que estaban viviendo por entonces mis propias hijas adolescentes. 

Comencé a asemejar mis inquietudes y miedos con los de ellas. También mis ímpetus sin medir los riesgos. Ví que en mí nacían ganas de vivir todo rápidamente, como ellas querían tener inmediatamente aquello que deseaban. Sabía que la adolescencia tiene la función biológica y social del aprendizaje y eso mismo era lo que yo sentía que me estaba pasando a mí misma.

Mi cuerpo cambiaba a la vez que el de mis hijas: ellas comenzaban a sentirse mujer y las hormonas les bullían mientras las mías... andaban revueltas por el cambio inverso. Ellas deseaban explorar cada senda con la curiosidad y la ilusión por el descubrimiento y yo estaba de regreso de todas sus idas...Ellas necesitaban retos, y yo, recorrer nuevos caminos y divisar nuevas metas. ¿No era todo muy semejante? Ellas y yo, sentíamos a la vez, que debíamos ir a por lo que queríamos: ahora o nunca.

Indudablemente, yo sabía que para ellas aún quedaban muchos "ahoras" para aprovechar. Pero...¿Y a mí? ¿Cuántos "ahoras" me quedaban? No me entretuve en pensarlo. Me puse en marcha.

Por ésto, el artículo al que hago referencia, viene a decirnos ahora, casi diez años después de mi reflexión, que las mujeres (y también los hombres, pero permitidme hablar en femenino por esta vez), que nacimos en  las décadas de los años 50 y 60 del siglo pasado, comenzamos a ser motivo de estudio bajo el título de "La nueva adolescencia".

No sé de dónde ha salido el artículo. Su redacción no es muy buena, me llegó como nos llegan muchas cosas: por whatsap. He querido compartirlo por la esencia de su reflexión sobre las personas que nacimos durante las dos décadas de mayor desarrollo socio-económico del siglo XX.

El artículo dice así:


LA NUEVA ADOLESCENCIA

SI miramos con cuidado podemos detectar la aparición de una franja social que antes no existía: la gente que hoy tiene entre cincuenta y sesenta años: A este grupo pertenecen una generación que ha echado fuera del idioma la palabra "envejecer", porque sencillamente no tiene entre sus planes actuales la posibilidad de hacerlo.


Se trata de una verdadera novedad demográfica parecida a la aparición en su momento, de la "adolescencia", que también fue una franja social nueva que surgió a mediados del S. XX para dar identidad a una masa de niños desbordados, en cuerpos "creciditos", que no sabían hasta entonces dónde meterse, ni cómo vestirse. 

Este nuevo grupo humano que hoy se encuentran entre los cincuenta y los setenta años, ha llevado una vida razonablemente satisfactoria. Son hombres y mujeres independientes que trabajan desde hace mucho tiempo y han logrado cambiar el significado tétrico que tanta literatura latinoamericana les dio durante décadas al concepto del trabajo. Lejos de las tristes oficinas, muchos de ellos buscaron y encontraron hace mucho, la actividad que más le gustaba y algunos, se ganan la vida con ello.  Debe ser por esto que se sienten plenos. algunos ni sueñan con jubilarse y los que ya se han jubilado, disfrutan con plenitud de cada uno de sus días sin temores a la soledad. Son personas que crecen desde adentro. Disfrutan el ocio, porque después de años de trabajo, crianza de hijos, carencias, desvelos y sucesos fortuitos, bien vale mirar el mar con la mente vacía o ver volar una paloma desde su apartamento del 5º piso. 

Dentro de ese universo de personas saludables, curiosas y activas, las mujeres tienen un papel brillante. Ellas atesoran décadas de experiencia en la lucha por hacer su voluntad, cuando sus madres habían sido educadas para obedecer y ahora, pueden ocupar lugares en la sociedad que sus madres ni habrían soñado en ocupar.




En este grupo de mujeres, las hay que decidieron vivir solas, muchas estudiaron carreras que siempre habían sido exclusivamente masculinas, algunas estudiaron una carrera universitaria junto con la de sus hijos, otras eligieron tener hijos a temprana edad, fueron periodistas, atletas o crearon su propio "YO, S.A."Este tipo de mujeres nacidas en los 50 o 60, no son ni por equivocación las clásicas "suegras" que quieren que las hijas/os les estén llamando todos los días, porque ellas tienen su propia vida y ya no viven a través de la vida de los hijos. Su camino no ha sido fácil y todavía lo van diseñando cotidianamente.

Pero algunas cosas ya pueden darse por sabidas, por ejemplo: que no son personas detenidas en el tiempo; la gente entre los "cincuenta y setenta", hombres y mujeres, maneja el ordenador como si lo hubieran hecho toda la vida. Se escriben, y se ven con los hijos que están lejos a través de programas online y hasta se olvidan del viejo teléfono para contactar con las personas que se relacionan en cualquier ámbito, a quienes escriben largos e-mail con sus ideas y vivencias y/o saludan por whatsap según el tipo de relación.

Por lo general, están satisfechos de su estado civil y si no lo están, no se conforman y procuran cambiarlo. Raramente se deshacen en un llanto sentimental. A diferencia de los jóvenes; los cincualescentes/sexalescentes, conocen y ponderan todos los riesgos. Nadie se pone a llorar cuando pierde: sólo reflexiona, toma nota, a lo sumo y ... a otra cosa.




Las personas de esta edad, comparten la devoción por la juventud y sus formas superlativas, casi insolentes de belleza, pero no se sienten en retirada. Compiten de otra forma, cultivan su propio estilo.

Ellos, los varones no envidian la apariencia de jóvenes astros del deporte, o de los que lucen un traje Armani ni ellas, las mujeres, sueñan con tener la figura tuneada de una vedette. En lugar de eso, saben de la importancia de una mirada cómplice, de una frase inteligente o de una sonrisa iluminada por la experiencia.


Las personas de 50 a 70, está estrenando una edad que todavía NO TIENE NOMBRE. Antes, los de esta edad eran viejos, hoy ya no lo son. Hoy están plenos física e intelectualmente, recuerdan la juventud, pero sin nostalgias, porque la juventud también está llena de caídas y nostalgias y ellas/ellos lo saben. Por esto, celebran el Sol cada mañana y sonríen para sí mismas muy a menudo. Hacen planes con su propia vida, no con las de los demás. 



Quizás por alguna razón secreta que aún no sabemos y, que sí sabrán las generaciones siguientes: en las próximas décadas del siglo XXI.


3 comentarios:

  1. Que decirte , cuando estoy a tu lado y siento como se agitan tus hormonas ante esos nyevos caminos que van apareciendo en tu vida ...qué decir ....solo que pises fuerte rebelde tú vales mucho y puees conseguir lo que te propongas.

    Felicidades por esos 6 años de bloguera y bendito blog que hizo que nos conocieramos . Un fuerte abrazo.

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  2. ¡Hermosa nota! Hace seis años más o menos nos iniciamos juntas en este camino de bloggear y aunque nuestros blogs son diferentes en esencia creo que buscábamos lo mismo, rebelarnos contra lo que se nos venía y que tiene mucho que ver con lo que dice la nota sobre esta nueva forma de ser "maduras"... Aunque estamos lejos con los años nos hemos ido conociendo sin habernos visto jamás nos hemos hecho amigas con todo un océano y muchos km de distancia... Ojalá el destino quiera que algún día nos veamos personalmente pero de todos modos demos gracias a esta nueva (ya no tan nueva) forma de comunicación que nos permite querernos bien a distancia... Un beso grande y una muy feliz Navidad!!!

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  3. excelente post,fresco e inspirador,lo publique en mi blog de incaval respetando la fuente y su enlace . gracias

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