jueves, 19 de marzo de 2015

MUJERES SOBRE EL BARRO

Imagen: Sergio Pezzutti

Ayer, fui todas las mujeres rebeldes
que no se achantan con dogmas de sumisión
y saben cómo usar altos tacones
para trepar con ellos fachadas de altos muros.

Fui todas las mujeres que se comieron el dolor
antes de rendirse a su azote,
que encontraron la fórmula que deshace
los nudos que se ajustan a sus gargantas.

También fui, todas las mujeres que son capaces
de volar debajo de las olas,
y las que esconden su furia
sobre una nube blanca.

Hoy,  soy las mujeres:
que lloran cuando observan una muralla
y piensan que no podrán treparla,
las que suplican que las amen
y solo encuentran el hielo en la noche.

Soy la mujer:
que araña los cristales
porque la angustia se le clava en desgarros,
la que creció sin padres
y cuida sola de sus hijos,
la que necesita de drogas
para detener el tren de sus tormentos.

Hoy, soy la mujer:
Lesbiana, que es perseguida
por hombres de mentes pequeñas
y braguetas empujadas,
o aquella otra que se suicida
huyendo de una sombra.

Soy la mujer que trabaja fuera de casa
y regresa cada noche
para ser engullida por un desierto
de arremolinada cenizas de papel.

Hoy, soy la mujer:
que viste sedas enrejadas
y llena los días de silenciosos gritos
sin saber cómo liberar a sus hijas
-de los mil metros cuadrados de oro para jaulas-

Soy la mujer que sufre
porque no alcanza el sueño de ser madre,
también la que llora porque lo ha sido
y la vida se lo quitó demasiado pronto.

Hoy soy la mujer:
que dice que esta vida es una mierda
y se come las uñas de sus temblorosas manos
sintiéndose vieja sin haberse visto reflejada
en el espejo de su juventud.

También soy aquella a quien todos buscan por su cuerpo
y viaja con su vida en una pesada maleta
donde sólo guarda desdichas y sinsabores.

Soy la mujer fracasada:
que abraza la derrota
que se rinde sin lucha
que vive en desamparo
ciega de esperanza.

Soy la niña maltratada a la que violan
y cuelgan de una rama,
mientras ojos obscenos
               -que no merecen ver-
observan su último aliento.

Soy todas las mujeres que necesitan luz
sin darse cuenta que ellas son el sol
las estrellas
la luna
y el Universo.

Hoy,
quiero gritar por todas ellas
tumbándome a su lado
sobre el barro
de la tierra.


© Mascab (7-Julio-2014)​

10 comentarios:

  1. Uno de los poemas que se oyó en el Gritó de Madrid.
    Bravo por el Mascab. Un abrazo

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    1. Gracias Chelo, Nuestro grito fue un éxito, gracias a los versos de todos los participantes, entre los que estabas tú, además de ser una de las coordinadoras del evento.

      Un abrazo querida amiga.

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  2. Un gran poema, Mascab...Totalmente solidario con todas las mujeres que sufren, lucha y esperan un mundo mejor, más humano y más justo.
    Mi felicitación y mi abrazo grande por tu perspectiva humana y literaria.
    M.Jesús

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    1. Muchas gracias amiga María Jesús, qué alegría haber podido darte ése abrazo que llevaba guardado durante tantos años.

      Aquí te dejo otro por tu enorme implicación en éste proyecto solidario. Abrazos!!

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  3. Hola Mascab ! vengo a devolverte la gentileza. Soy María del Carmen.
    Claro que cincuenta años no son nada. El sábado cumplo setenta y tres y no son pocos.
    Hermosos versos. Me gusta porque te comprometes., te involucras y lo llevas a las palabras.
    Me agrego a tus seguidores, si quieres aceptarme.
    Un abrazo grandote.

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    1. Muchas gracias María del Carmen, por supuesto que eres bienvenida y acogida en este espacio. Lo que no sé es si te podré atender como mereces, porque últimamente, tengo algo abandonado el blog.

      Un abrazo

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  4. Es tan real... Amiga, es de los poemas más hermosos que te he leído. Ains!!!! si ya lo dije en alguna ocasión: "tú vales mucho" Me has erizado la piel, te aseguro que el grito de tus palabras llega.
    Un abrazo muy grande

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    1. Muchas gracias querida amiga Alondra. Siempre tan incondicional conmigo, a pesar del poco tiempo o ninguno que dedico a los blogs
      Un abrazo

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  5. Y en tanto la poesía carece de género, este aprendiz de poeta viene a abrazar a todas las mujeres que te pueblan ¡querida mía! Y acuerpar con mi voz tu grito, tu ansia y tu visión.
    ¡Al fin he podido venir! Alegría inmensa, verte rodeada de gente inapreciable.

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    1. Gracias Julio, por venir a visitarme, siempre eres bienvenido a mi casa. Como puedes apreciar, la he tenido medio cerrada durante un largo tiempo. Espero poder ir teniendo algunos minutos para volver a leeros y compartir con vosotros.

      Un abrazo

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