jueves, 6 de noviembre de 2014

PRACTICANDO VUELOS

Ayer fue un día muy especial y no puedo por menos que compartirlo con todxs vosotrxs...


Elvira Daudet, gran dama de la poesía y las letras españolas, tuvo la presentación de su ""Antología Poética 1959-2012", recopilación de 48 de sus grandes poemas. Que tenéis a vuestra disposición en librerías, editado por Lastura ISBN: 978-84-942866-5-0 y/o en www.lastura.org.

El evento se llevó a cabo en una de las salas de La casa del Lector, en el antiguo matadero de Madrid, moderno entorno cultural de nuestra Villa.


Lidia López Miguel, abre el acto

La presentación, estuvo a cargo en primer lugar por la editora Lidia López Miguel, una joven emprendora que ha sido capaz de realizar un sueño y en el año y medio que lleva al frente de su editorial, ya ha publicado más de 70 títulos, algo más de 50 dedicados a la poesía.

Angel Guinda nos previene de que las emociones llenarán la noche

Junto a ella, como toque de distinción para su joven editorial, uno de los poetas vivos más laureado de nuestro país: Angel Guinda, quien nos brindó un emotivo resumen de la inmensa vida de Elvira Daudet a través de sus más sentidos versos. 

Elvira agradece a Lidia su trabajo 

Si leer los versos de Elvira es una caricia para el alma, oírlos de su voz  es sentir la calidez y la emotividad de sus letras,  algo así como sentir  una mano de seda rozarte el corazón.

No sólo por los poemas íntimos, aquellos que nos hablan desde el yo más personal, como su poema "Espuma de un sueño", con el que consiguió que las gotas caídas de los más de trescientos ojos que la miraban, fueran recogidas entre dedos que temblaban de emoción:

"Te quedaste dormida para siempre en mis brazos,
cuando yo aún no sabía que los niños se mueren,
e intentaba en vano despertarte"

La Dama recita y los demás...nos emocionamos

Sino también por los poemas que nos convocan a las mujeres a desaprender errores del patriarcado que nos acoge pero no nos protege, de su poema "Mujeres"

"(...)Pasado el primer trago
-mitad terror y otra mitad de sangre-
adictas a la pócima de su amor obstinado,
se instalan en la esperanza inútil de que él cambie (..)

Elvira y Angel en un momento del acto

Y como no podía faltar en una Antología de la Dama, volaron por el aire de la sala para sobrecogernos, sus versos rebeldes que convocan a la juventud, en su poema "Todo es Aire", que pudimos escuchar en la potente voz del poeta Paco Moral

"Todo es aire, burbujas las viviendas, intangibles los
                                     (bienes, el petróleo
-que cuesta tantas vidas, tanto dolor sumado- ya sólo
                                 (es humo negro,
llamas de la codicia. El momento no es bueno para
                                    (invertir en sueños
ni de comprar acciones de futuro; con los datos que
                                     (hay sobre el tapete,
el mañana no induce a la esperanza. De las fábricas de
                            (talentos salen,
a presión como el humo por los tubos de escape,
los becarios -una licenciatura, tres idiomas, dos
                    (másters-
mano de obra barata, sin derechos, fácil de reponer si
                       (se rebelan,
pero quia, son corderos. Conscientes de la suerte de
                        (ser elegidos
entre cientos de miles, se entregan al trabajo con
                                (febril entusiasmo,
regalan a la empresa sus sueños y su  vida."

Elvira, Chelo y Asun

Ayer volé con la poesía de Elvira Gaudet, pero más aún, sentí al abrazarla, la fuerza de una persona tan grande, que guarda una inmensa humanidad en su pequeño cuerpo. Tal vez, porque su alma, abarca un universo.

Quisiera pedir un deseo: llegar a ser una mujer imperfecta,
como mis amigas, Chelo y Elvira

Y como no podía ser de otro modo, la mano de mi amiga, Chelo de la Torre, impulsándome nuevos vuelos. 



Audio del poema "Autorretrato" de Elvira Daudet
en la voz de Mascab




martes, 4 de noviembre de 2014

PARA VOLAR, SÓLO HAY QUE EXTENDER LAS ALAS

Imagen: Elena Vicerskaya

Hoy, se supo libre. No fue una revelación, fue concienciación. Ella lo había vivido anteriormente, cuando la vida corría entre paños y los algodones familiares la mimaban.

Entonces, era una joven que soñaba, con ser una buena esposa, trabajadora y madre. Finalizó sus estudios de arte, una librería fue su empleo. 

Allí le conoció una tarde de primavera, y el amor fue tan rotundo, Tan auténtico, tan verdadero, que antes del otoño se unieron en el altar mayor de la catedral.

Para todo el mundo, había conseguido algo bueno, un hombre atento, simpático y trabajador. Al principio, no supo ver los cambios, su alarma interna dejó de funcionar.

Él seguía siendo para familiares y amigos,  un hombre cautivador. Era al quedarse solos, al cerrar sus puertas al mundo, cuando se convertía en un auténtico terror.

Sus palabras la ensuciaban con adjetivos que jamás pensó que la describieran. Sus empujones la demostraban que era poco su valor -una simple mujer-, dependiente del amor de un hombre.

No había abandonado su trabajo,  aunque cada noche él así se lo pedía con palabras llenas de ternura... Era su ancla a la realidad,  el lugar donde era ella sin la sombra -de quien la quería ocultar-.

En noviembre, se adelantó el invierno... A las palabras de desprecio,  se unió un empujón. Después,
una bofetada, un puñetazo, y aquella patada que la dobló en dos...

No pudo ir a trabajar. Fingió un catarro ante los demás. Él la cuidó y sanó a besos, suplicó perdón…
Ella le creyó. Se culpó por haberle contrariado, por querer hacer valer su opinión.

Todo fue bien hasta que volvió de nuevo al trabajo. A su vida de joven en flor.

La siguiente paliza la dejó incapacitada, en una silla de ruedas para siempre…

Pero hoy, de nuevo la primavera florece, ya nada impide su vuelo.

La ley actuó en cuanto solicitó consuelo, y en la cárcel de los inhumanos, donde se pudren los “omvrecitos” cobardes, -aquellos que no merecen llamarse HOMBRES-, quedará para siempre olvidado ese amor que la aprisionó.

Y ella, hoy, se sabe libre, desde su silla de ruedas aprendió a extender las alas, y a volar, por fin, en libertad.




© Mascab (25-junio-2014)


No más violencia de género
 eduquemos en igualdad