lunes, 14 de octubre de 2013

Tan Cobarde

Miraba el reloj de pared que colgaba frente a su escritorio y que de manera fulminante estaba a punto de marcar la hora de salida. Un día más que sumaba a los muchos que últimamente le atemorizaba finalizar su jornada laboral. 

Con desgana fue recogiendo los documentos y ordenando las carpetas sobre la mesa. El el vaso de arcilla barnizada fruto de una actividad escolar que hacía años su hija pequeña le había regalado para su cumpleaños, introdujo los portalápices de colores que utilizaba como marcadores en los expedientes que trabajaba y algún bolígrafo de gel que eran sus preferidos por lo bien que bailaban sobre el papel.

Autor: Jason Pollock 

Cuando por fín sonó la sirena indicando el fin de su jornada, ya muchos de sus compañeros y compañeras se amontonaban junto al reloj-fichero del hall de entrada. ¿Qué prisa tendrán todos?, pensó, mientras con sigilo, recogió las cosas que normalmente se llevaba a casa para tener alguna excusa con la que entretenerse y así, no entrar en discusiones con su pareja tras la cena. Sabía que en ese momento, cuando las parejas quedaban a solas sin el ajetreo diario, era cuando muchos de sus conocidos aprovechaban para charlar, reír, intercambiar ideas, opiniones, hacer planes...ellos no. Ellos, esquivaban los encuentros...bueno en realidad, su pareja no lo evitaba, al contrario, casi que todas las noches, lo que buscaba era un motivo por el que entablar una discusión. Suerte que había aprendido a ser como un avestruz, y escondía su cabeza tras montones de papeles y documentos que debía preparar ficticiamente para el día siguiente. Supo dar con la solución a tantas broncas nocturnas, en las que por lo general, finalizaba con algún rasguño, sino en la piel, al menos sí en el alma.

Nunca supo enfrentarse a su pareja con la manera pragmática con que lo hacía en su trabajo, ante sus compañeros y jefes. Nunca supo cómo conseguir que ambos mantuvieran una conversación que no les llevara a los insultos. Sin embargo, tampoco la había buscado, tal era el convencimiento que tenía de que jamás, podría ser de otra forma.

Con nadie comentó jamás sus desdichas, en realidad, nadie creería nunca que las tuviera. Siempre se mostraba feliz, entusiasta, de manera asertiva, capáz de empatizar con todos...y todos, pensaban que era de ese tipo de persona, con la que siempre podrían contar y de la que siempre obtendrían una ayuda. Le gustaba trabajar en equipo, sabía generar buen ambiente con sus compañeros, por éso todos escribían su nombre cuando debían formarse los grupos.

Fotografía de manos pintadas en cuevas de la Patagonia. Localizadas en 
http://martazabaleta.blogspot.com.es/2012/06/el-misterio-de-las-pinturas-rupestres.html

Si. Nunca hablaba con nadie de sus temores. De ése pesar que sentía desde que sus hijas se habían independizado. Ahora, solo quedaban ellos en la casa. Y la casa, era demasiado grande para tanta soledad y demasiado pequeña para cuando necesitaba huir de su pareja. Nunca lo conseguía. Y las discusiones finalizaban con su corazón sangrante por tantos insultos que como puñales se le clavaban en los congojos.

Si alguien preguntara qué pensaban de ellos, todos dirían que eran una pareja simpática y amable, que se les véi felices de la mano por las calles...pero en realidad, ¡qué poco sabía nadie!. ¡Qué poco se imaginaban de cómo era su vida tras la puerta del portal!.

Así, con ésta cábalas, llegó hasta la cerradura de su casa e introdujo la llave que abría la puerta a sus pesadillas. Al entrar, en la cocina, vió la sombra de su pareja, un cuerpo grande, en desequilibrio con el suyo propio, ¡tan pequeño y volátil!. Al acercarse y dar las buenas noches, se aupó sobre las puntillas de sus zapatos para alcanzar los labios de su media naranja. Pero no llegó a rozarlos. Una mano fuerte y grande empujó su cuerpo hacia un lado mientras una voz, aquella voz que tanto temía, le decía, 

"he visto la cuenta del banco hoy, y he observado que has sacado 30€ de un cajero. ¿con qué intención lo has hecho?".

"Pues es que entre los compañeros hemos decidido comprar lotería para Navidad y jugarla a medias entre todos, y como no llevaba suficiente para poner mi parte, he tenido que ir al cajero. Pensaba decírtelo ahora..."

"¿Ahora?, sabes de sobra que no me gusta que tú vayas sacando dinero del banco. Sabes que soy yo quien hace las cuentas. Soy yo quien debe llevar ése control. Y tú, si necesitas algo, es a mí a quien debes solicitarlo"

Al finalizar de hablar, ya no era una charla tranquila en la que se exponían y analizaban unos hechos. Era una voz elevada que salía de un rostro cargado de odio y de rabia. Por ello, salió de la cocina dispuesto a huir durante un rato del asedio. Se dirigió al dormitorio y con calma, con todo el sosiego que podía a pesar del miedo que galopaba en su corazón, se cambió de ropa.

                                                                       Autor: Jason Pollock 

No había terminado de calzarse las zapatillas cuando la sombra de la persona con quien un día se casó ante Dios y para toda la vida, avanzando por el distribuidor, llegó a entrar en la habitación, sin darle tiempo para reaccionar, sintió un puñetazo en el estómago que obligó a que se doblara en dos. Sin tiempo para recuperarse, recibió un bofetón con la fuerza de un ciclón que lanzó su pequeño cuerpo sobre la cama. El miedo no permitía que dejara escapar un sonido de su garganta, sabía que si gritaba, o lloraba, o imploraba, los golpes serían mucho más fuertes. Se escondió bajo los brazos, y mantuvo su cuerpo quieto, esperando  sentir los golpes hasta que la mole humana se cansara por el esfuerzo.

Tres, cuatro puñetazos más sobre su costado. Tirón de pelos. Sintió la sangre brotas de sus encías, en uno de los golpes, se había mordido la lengua. Bueno, eso sanaría pronto, peor fué aquél otro día, cuando le saltó un diente y tuvo que ir después al dentista contando que se había golpeado con una farola de la calle...Dios mío, pensó, que se canse ya, que no contínue más, esta vez se está desfogando demasiado. Mañana, no podré ir a trabajar. Por favor Dios mío, haz que se calme ya.

Por fín, hubo una pausa. Pero no se atrevió a mirar a quien golpeaba sin piedad, prefirió esperar un momento más, hasta que el cansancio silencio los golpes. Sintió sus pasos alejarse por el pasillo...Dios mio, gracias, pensó mientras las lágrimas fluían de sus ojos y miraba la sangre que en sus manos había recogido de su propio rostro. Con cuidado, con dolor y sintiendo un revoltoso mareo, consiguió llegar sujetándose a las paredes, hasta el cuarto de baño. Allí, frente al espejo, vió la imagen de un rostro con las cuencas de los ojos hinchadas, una ceja partida en dos, la sangre manando por las comisuras de sus labios, abriéndose paso a través de los dientes ensangrentados. 


Abrió el grifo de la bañera y se desvistió de nuevo para sumergirse en ella, quizá el agua calmara un poco el dolor y eliminara tanta pena como sentía hacía sí. No entendía como era tan cobarde. Odiaba no haber sabido nunca decir basta. Se odiaba, era un ser mezquino, sin fuerzas para denunciar la barbarie que vivía constantemente. No tenía derecho a seguir viviendo. ¿por qué? ¿para qué? ¿con qué fin? sus hijas ya no necesitaban de su cariño, ya no había ninguna razón para continuar aguantando todo aquello. Era el momento de ponerle fin. Era el momento de decir basta.

De el armario del aseo, cogió una de las cuchillas de afeitar, se introdujo en la bañera, lavó su rostro con la espuma que flotaba sobre el agua hirviendo y abrió las venas de sus antebrazos con un corte vertical. Sería rápido, lo había leído en algún libro. Ya no tendría que volver a temerla. Ya nunca más volvería a sentir dolor. Ya jamás volvería a odiarse por ser así, como era él: tan cobarde...

12 comentarios:

  1. ¡Desgarrador!.¡Maldita violencia que nos deshumaniza venga de donde venga!

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  2. ¡Tremendo, Asun! Te confieso que me ha costado mucho terminar de leer el texto completo. Ojalá nunca más sea esa la determinación de una mujer para acabar con la pesadilla de una mala bestia.
    Un beso

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  3. Desgarradora ficción Mascab pero por desgracia superada por realidades como la de la muchacha de 14 años!!!, de Tàrrega que hace pocos días murió acuchillada por su novio de 18.
    Un petó,

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  4. Tu relato nos cuenta una situación poco normal y no por ello es menos desgarradora.
    Un abrazo

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  5. Quiero consolarme pensando en que lo has inventado, que el dolor, el miedo y la crueldad que se deslizan por tus palabras son arte de tus letras, pero ambas sabemos que con este u otro final hay mujeres que viven, sobreviven así, ojalá seamos capaces de ofrecer la ayuda que no pidan antes de que sea demasiado trade.

    un abrazo

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  6. Mascab, impresionante, amiga...Según iba leyendo se me encogía el cuerpo y el alma y quería taparme con las manos, como cuando estoy viendo una película con imágenes duras...Qué valiente has sido, que temple has tenido al escribir, te admiro, amiga.
    Espero, que estos casos sean mínimos, lo peor de todo es que hay mucho de realidad en tu escrito, eso es lo peor...
    Mi felicitación por llevar a cabo este relato con entrega y minuciosidad...Mi abrazo inmenso por tu cercanía y amistad.
    Feliz semana, amiga.
    M.Jesús Muñoz

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  7. Mascab, realmente he sucumbido a todos los hechos y sentimientos tan bien narrados, he entrado en la historia y me he sentido como el protagonista, bravo,bravo¡¡¡.
    La violencia de género no siempre es masculina, hay muchas historias difíciles de hombres muy castigados.
    Te cuento durante un tiempo, creímos que por las noches el hombre pegaba a la mujer, su dormitorio y el nuestro lindaban y se oía bastante, un día y da igual como, descubrimos que era ella a él, han pasado 35 años y sabes que? siguen viviendo juntos...

    A veces me la encuentro y no se explicar que siento. Has conseguido que recuerde su casa huidiza, sus prisas por abrir la puerta y desaparecer de mi vista. (pared con pared)

    Besos muchos ♥♥♥

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  8. Mascab, tu relato es desgarrador, duro, al leerlo me sentía sobrecogida por la violencia y la crueldad de esa persona…Y pensar las mujeres que se pueden encontrar en la misma situación me hace estremecer ante tal horror.


    Un cálido saludo

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  9. Mascab, tu escrito tiene fuerza y sobre todo, no deja al lector desde el principio al final. Te felicito por tan bien que sabes expresar tan tremendo acontecimiento. Abrazos. Rosa.

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  10. Acabo de leerlo y he recordado tu escrito, por sí quieres leerlo
    http://www.elperiodico.com/es/noticias/mucho-mas-que-sexo/del-amor-muerte-2748885
    Una abraçada Macab,

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  11. Esta clase de seres tienen muy en cuenta que primero deben minarte en tu moral para luego disponer de ti con total impunidad. Estos (bien llamados) cobardes, descargan su inutilidad ya no solo como hombres si no como seres humanos en aquellos de apariencia más débil. Hay que ser muy ruín para maltratar a una mujer y por supuesto que no se atrevan a llamarse hombres porque deshonran a los que diariamente les damos un beso de buenas noches a nuestras parejas.

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  12. Es tremenda tu historia MASC, tanto tanto que aunque está escrita de maravilla te aseguro que es absolutamente imposible se de ne la realidad, cielo :)) Verás, cuando una persona vive una situación tan terrorífica en casa como la que describes es imposible que en su vida laboral sea una persona segura, radiante y feliz... podría suceder que ocultara su sufrimiento, podría ser que nadie supiera lo que ocurre con su pareja pero te aseguro que ni tendría la seguridad, ni la aparente felicidad que muestras tu protagonista. Suele ser gente insegura, tímida, dependiente, con una autoestima tan mellada que es lo que hace que no pueda sentirse con fuerzas de salir de ese infierno... no es cobradía cielo, es absoluta incapacidad, miedo invalidante que trasciende a todos los ámbitos de su vida... por eso tu historia no puede ser verdad... una mujer que fuera es independiente emocional y económicamente, querida, valorada y segura en su trabajo jamás soportaría a semejante energúmeno;))


    Aun así, la historia y las imágenes no dejan de ser impactantes... y ¿sabes qué preciosa? mejoor, mucho mejor que no sea real:))


    Montones y montones de besos... acabo de llegar de viaje y esta semana he tenido que ponerme a todo lo que daba en el despacho pero a ver si entre esta semana y la que viene te doy una llamada y hablamos... con esta historia tuya ya me ha entrado el miedo por si alguna cosa terrible vuela por ahí... menos mal que sé que tu cariño es adorable, por ahí estoy absolutamente tranquila:)) Muaaaaaaaaaaaaaakss precioosaa... tardaré lo que sea pero no te olvido ¿vale cielo?:))

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