viernes, 10 de febrero de 2012

FRÍO INTERNO


A través de su ventana vió un día claro, de ésos que casi son azul-amarillos. El sol brillaba de una manera especial a pesar de ser un día de finales de diciembre en el que los termómetros marcaban 0º. Pero desde casa, al calor de la calefacción central con sus 23º, parecía un día primaveral salvo porque afuera, al otro lado del cristal, las gentes que iban y venían cada uno con su rápido o lento caminar, vestían ropajes de abrigo y encogian sus cuerpos como para conservar dentro el calor que recorrían los circuítos internos, bombeados por las palpitaciones de la máquina del corazón.

Corazones como el suyo, que se contraían y expandían con cada nuevo palpitar y que a veces, demasiadas veces, notaba que se quedaba encogido, como apretado en un puño con la férrea fuerza de un golpe de acero. Igual de frío. De hielo. Sin ganas de impulsar una nueva expansión. 

Así se encontraba hoy. Encogida. Oprimida. Presa. 


En el fondo, los días claros y soleados en los meses de invierno, la deprimían. Tal vez fuera algo así lo que sentían otras personas a quienes los días completamente amarillos de primavera les apagaban el espíritu. A ella, le sucedía en invierno. En otoño quizá también, pero sobretodo en invierno, cuando debería estar nevando y el sol no dejaba que el aire se enfriara a menos de 0º. Estos días rasos, de heladas al amanecer, mañanas templadas y tardes frías, eran como una bomba de relojería a punto de estallar en su interior.

Engañaba el cristal. Su transparencia mostraba un frío que su cuerpo no sentía. Pero sí lo hacía su alma. Allí, dentro, donde quiera que estuviera aquello que se llama alma, los recovecos de su existencia se encontraban helados. Patidifusos ante la vida. Muerta y enterrada en la fría tierra cubierta de escarcha. Sola.

Su alma estaba sola. Abandonada por todos. Aislada a voluntad. Todo y nada. Entrega y robo. Mostrada y escondida. Oculta al mundo.

Asfixiada por el burka del que no sabría escapar Jamás.


16 comentarios:

  1. Cincuentañera, la imagen que ilustra el hermoso texto es muy significativo, aislado del mundo, inmerso en sus pensamientos, pero para nosotros, que no pasan por un clima frío tan intenso que parece hilarante.
    Abrazos!

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  2. ¿cómo puede lucir el sol cuando todo lo que siento permanece helado?

    Me ha encantado.

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  3. Un interesante texto Mascab. Cuando uno siente en el alma ese frio helador, no hay sol ni calor que temple sus entrañas, menos aún si estás viendolo desde fuera del cristal.
    Me ha gustado.
    Un besote y feliz finde

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  4. Sino fuera por el tinte tan dramático, ineludible e inevitable que tiene este precioso texto tuyo MASC, te diría que un poquito hablas de mi frío interno, ese que a veces me ataca. Supongo que a veces, por distintas circunstancias e incluso estados anímicos que inevitablemente a veces nos tocan un poquito a todos, nos helamos por dentro y sí... como que todo oprime hasta asfixiar.

    ¡¡Ay, Dios!! a ver si este finde nos oxigena un poquito y nos trae un poco del espíritu brillante y los colores de una primavera que parece que este año necesitamos más que nunca que asome.


    Gracias por esta preciosidad, MASC muchas gracias bonita.


    Un beso inmenso tesoro.


    Que tu finde sea precioso, como tú.

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  5. El frío que produce la melancolía, es mucho más difícil de sobrellevar, porque está por dentro, muy dentro, y no sabes por donde insuflar esa calidez que necesita para calentarse.

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  6. Muy lindo relato, me sentí muy identificada!
    Pronto publico tu regalo... Besote...

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  7. a veces los estados de la Naturaleza son más cálido que los estados de la naturaleza Humana, sumergidos en nostalgias y melancolías dificiles de desprender calor de ningún tipo.
    Muy buen relato, Mascab.
    Un abrazo.

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  8. Querida amiga: ¡Qué triste es sentirse así!
    No dudo de que podemos tener ratos pasajeros en los que nos invade la sensación de sentirnos solos, pero si se apoderan de nosotros, si persisten, es entonces cuando se instala la tristeza en nuestra vida y no nos deja ver la realidad. Hay que huir de la depresión.
    Abrazos en el corazón.
    Kasioles

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  9. ¡Hola Mascab! me alegro que Pilar te hiciera trabajar me ha gustado conocerte un poco más. Me estuve poniendo al día y los últimos escritos reflejan sentimientos de desamparo,desilusión y el de hoy la fragilidad parece que terminará rompiendo al personaje... El desencanto puede llamar a la puerta en invierno o en verano pero debemos dejar de mirar por la ventana y salir a la calle, de lo contrario, haríamos algo que al menos a mí no me gusta "compadecernos".
    Un abrazo amiga

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  10. Mascab,estoy en el pueblo,paso a verte un ratito.
    Gracias por tus palabras,no suelo publicar "Regalos-memés".Alguna vez hago un extraordinario en honor a la seguidora,que me lo manda...Tú eres muy generosa en tus posts y te merecías,que también yo lo fuera,amiga.
    Tu post presente, imagino, que es un homenaje a esas mujeres, que llevan el rostro y el cuerpo tapado con el burka...Es muy triste esta soledad-aislamiento,que las mantiene en una burbuja extraña y desagradable.
    Te dejo mi felicitación y mi abrazo inmenso por tu creatividad y profundidad,amiga.
    He recibido un comentario de Marina Fligueira,que era para este artículo tuyo,estoy segura...Tocaría alguna tecla y me lo dejó en el poema de:
    "En el escenario".Ahí te lo dejo para que lo veas,está al final...Ella es una gran persona,que merece toda atención,tú lo sabes.
    Que tengas un buen fin de semana.
    M.Jesús

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  11. Es posible que bajo esa prenda no sea el frío tan intenso, pero sí la asfixia a la que es imposible que una mujer se someta voluntariamente. Hay otros aislamientos que igualmente matan, como es la soledad, pero quizás sea más dura la anulación de la persona para estar en presencia de otras gentes.

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  12. Rodada de gente y mientras el sol calienta las soledad te congela el alma, lo mismo que lo hace el sentirte anulada como persona o el no ser querida.

    Como siempre muy buena tu entrada y la fotos también. Un abrazo

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  13. Que angustia se debe sentir en esas circunstancias, ver el sol y no poderlo sentir, querer gritar cuando se esta ahogando asfixiada por el burka como bien describes con tu relato e imagenes.

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  14. Cuando el alma se congela, no hay sol ni nada que lo pueda calentar, sólo la voluntad de uno para salir adelante. El burka...difícil lo tienen estas mujeres que estan sometidas desde antes de nacer. Quizas si nos agarramos a la esperanza, en algun futuro, esas almas tengan calor en su corazón y brillo en sus ojos.

    Besos!

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  15. No sé por dónde comenzar, pero lo haré diciendo que me ha encantado llegar hasta aquí, me he sentido identificada desde el titulo del blog, su introducción y bueno en la última entrada que comentaré: ese frio interno quema, a veces hasta paraliza, aísla, confunde, y nos sentimos viviendo una estampa incoherente, como la que describes, un sol que ilumina en un invierno que congela. Así a veces son los días, con contrastes, pero los vivimos y seguimos...
    Una vez mas ha sido un disfrute encontrar este blog, espero seguir leyéndolo y si me lo permites lo añadiré a la lista de los míos para estar pendiente de las actualizaciones.
    Un abrazo desde Colombia
    Susana

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  16. El frío y la incomprensión te pueden aislar del mundo como tras un cristal. Ver lo que pasa al otro lado y a pesar de gritar, ver como nadie puede escuchar tu llanto.

    Un placer leerte.

    Saludos almendrados ;)

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