miércoles, 28 de septiembre de 2011

UN VERANO EN MOTOCICLETA...(Tres de Tres)

 POLA DE SOMIEDO (por tierras de Somiedo)






Viajar en moto desde Villablino a Pola de Somiedo es algo totalmente maravilloso… Es un sentirse vibrar sobre los verdes prados, flotar entre las blancas nubes que se filtra por entre los montes. Es llenar de oxígeno los pulmones y volar…







VALLE DE LAGO

Subir hasta Valle de Lago para contemplar los profundos valles y frondosos huertos. Comer en Casa Cobrana y continuar el camino ascendente entre altos montes plagados de bosques de hayedos.

Huerto en Valle de Lago


Subiendo el Puerto de San Lorenzo (Asturias)



PUERTO DE SAN LORENZO

Recorriendo el Puerto de San Lorenzo





En el Alto de San Lorenzo, la mirada se nos llenó. Parecía que no nos cabía más por nuestros ojos, aquella belleza calaba el alma y se guardaba para siempre en nuestro corazón.


Desde el Alto de San Lorenzo



Desde las alturas, con el viento silbando en mis oídos, tuve la certeza de que otro mundo es posible, quizá donde los humanos podamos vivir en paz. Como ésta Paz de altos montes y profundos valles...

EL EMBALSE DE LUNA

Ya en el valle, tras bajar el Puerto de la Ventana y entrar en la Provincia de León, contemplamos en el embalse de Luna, el más nombrado turísticamente en éstos montes leoneses pero que en éste verano la escasez del agua se deja notar, no por ello perdiendo a los aficionados a la tranquila navegación de sus aguas dulces y planas.


El embalse de Luna



LEÓN


Catedral de León (localizada en Internet)


León es una ciudad con historia, antiguo reino de de nobles gentes. Espigadas mujeres de grandes matriarcados formadoras de familias numerosas, perseverantes en el trabajo, consecuentes con su entorno y fuertes hombres, curtidos por los montes que la bordean y los fríos inviernos.



León, ciudad mítica y llena de sabores y saberes. Historia que se mana en cada una de sus bellas piedras. León nos esperaba, para recibirnos en su noche estrellada. El caluroso agosto daba a la noche una alegría que se palpaba en las gentes del lugar.



Vista de la Catedral desde la Plaza Mayor (última fotografía de cámara para ésta ruta)
Nos hospedamos en el hotel Abad San Antonio. Un edificio nuevo, junto a la ciudad hospitalaria de la magna León. Un poco demasiado lejos del centro, mucho más de lo que nos habría gustado a todos.


Esta última noche, queríamos quemar nuestro cansancio en la zona del barrio húmedo, donde las tapas y los cortos son suficientes para cenar. Así, para evitar conducir las motos, tomamos dos taxis que nos llevaran y devolvieran a la ciudad y de nuevo al hotel.

Esquina a Ordoño II con Santo Domingo, nos esperaban otros dos amigos que veraneaban en León. Ella leonesa, como mi chico, que nació en una de las bocacalles que dan a la avenida Ordoño II. Nos querían hacer partícipes de lo que es ésta gran ciudad a la que dedicaré alguna entrada, contando mis vivencias y sentires el día aquél, en que de la mano de mi chico, la descubrí de verdad.

Dejamos la ruta turística para el día siguiente, ahora era el momento de divertirnos de verdad.
Basílica de San Isidoro (antigua Catedral -fotografía localizadas en Internet)

Comenzamos con una tapa y una caña en la Torre de Babel, en una de las esquinas de los soportales de la Plaza Mayor. Y terminamos sentándonos en la terraza de El Tizón, donde cenamos unas raciones donde no faltó la cecina (exquisita), la morcilla de matachana (hay que probarla para desearla), el queso viejo, etc… Y aquí, comenzó la juerga. Las risas, el marcharnos corriendo todos en un momento en que Male se fue al baño. Los comensales de la mesa de al lado nuestro llamando al camarero porque creían que nos escapábamos sin pagar, el camarero que explica que nuestra cuenta está saldada mientras nos observa escondidos tras un soportal, Male que sale y al no vernos se va hacia el centro de la plaza creyendo que allí nos iría a encontrar, gira sobre sí y sin vernos, pensativa comienza a caminar, Ruth que se apiada, sale a su encuentro y mientras le explica el juego el resto echamos a correr hacia atrás, la gente extrañada nos mira correr mientras reímos el juego y nos escondemos tras las esquinas de la Plaza Mayor. Male y Ruth que no nos encuentran y caminan sin saber, hacia la calle opuesta a nosotros por lo que las llamamos de una vez.


Tapeando por el Barrio Húmedo (León -localizada en Internet)


Entre risas volvimos a entrar en la Torre de Babel, subimos hasta el séptimo cielo y allí, la juerga de nuevo comienza otra vez. La plata, decorada como chill-out con cojines en el suelo, luces bajas, balcones abiertos a la noche estrellada, cachimbas dispuestas a ser fumadas…todo dispuesto sólo para nosotros diez.


Foto - NH Plaza Mayor - León
Plaza Mayor (León -Localizada en Internet-)


Comenzamos narrando a los amigos que no habían hecho con nosotros la ruta, todas nuestras anécdotas entre risas y risotadas. Allí volvieron a vivir Abelino y Amadita, El Fauno y Natalia y nosotros ocho con la risa tonta en el restaurante El Rozo. Todos reíamos y disfrutábamos juntos por lo que nos decidimos a probar una cachimba de multifrutas y hacer humo por la nariz. Puede que fuera el humo, puede que los licores, puede que la noche estrellada de un cielo de agosto, puede que nuestra ruta, puede que nuestras anécdotas,  pero sobretodo, puede que nuestra amistad; nos dejó un tiempo de vinos y rosas, de juegos y risas, que no queríamos poner punto y final. Hasta que comprendimos que era muy tarde, pues se dejó de ver gente más allá de los balcones y los garitos hacía tiempo que cerrados estaban ya. Nos decidimos a bajar al infierno y pagar para volver al hotel pues queríamos madrugar, ya que algunos de nuestros amigos, León lo visitaban ésta vez, nunca antes jamás. Al llegar abajo comprendimos que La Torre de Babel estaba cerrada desde hacía mucho tiempo, el camarero nos dijo que justo desde que nosotros entramos, pero que como tenían que limpiar y recoger una vez cerrados y ocupábamos la última planta, nos habían servido al vernos con ganas de pasarlo bien.

Esto demuestra lo que siempre digo. Que buena gente hay por doquier y por suerte, me la encuentro sin saber bien por qué.


Casa Botines (Gaudí -localizada en Internet-)
Regresando al hotel comentamos lo bien que lo pasamos en éstas rutas veraniegas y lo mucho que habíamos disfrutado ésta última noche con la pareja de amigos inesperada.

A la mañana siguiente no hubo despertador que nos levantara. Abrí los ojos a la hora en que debíamos estar abajo dispuestos para hacer turismo por la ciudad. Pero esto fue imposible, pues si nos esperaban quienes no la conocían no la podrían visitar.

Quedamos en vernos a su regreso y salir pronto hacia Madrid. Pero al bajar a desayunar nos llevamos una sorpresa Ruth y su chico también se habían quedado en tierra! Y es que el sueño y el cansancio alguna vez han de hacer mella. Pero nos vino bien para charlar y abonar nuestra íntima amistad.

Casi al mediodía, de nuevo subidos a nuestras motos, salíamos de la ciudad. Pero antes les dimos una ruta turística, pues solo habían visto el centro y la Catedral. Le llevamos por San Marcos señalando el hostal, por el parque de Papa la Guinda a la vera del Bernesga y por su plaza de toros dejamos León atrás.

Parador de San Marcos (León -localizada en Internet)
El resto de la ruta es insípida como lo son las autovías, sobre todo en agosto y con el sol caliente haciéndonos sudar. Paramos una vez para comer en Tordesillas, pero estábamos cansados y quienes no la conocen no la quisieron visitar.

Siempre al regresar, parece que la prisa por llegar a casa no nos deja disfrutar de la jornada como un día de ruta más.

Pero ya andamos ideando la próxima para el 2012, la tenemos que liar. Hay quien dice de subir las motos a un trayler y viajar a Vigo, para desde allí coger la costa de gallega y seguirla hasta San Sebastian para regresar de nuevo con las motos en un camión. Hay quien opta por viajar a Lisboa y recorrer su costa hasta El Algarve…pero de momento solo soñamos mientras el otoño da sus primeros pasos.



Alto de San Lorenzo
A mis queridas tortugas: Que dice "la presi" que dejeis de pensar en la ruta del año próximo, pues aún hay muchas pequeñas excursiones en moto que hasta entonces tenemos que realizar.




lunes, 26 de septiembre de 2011

Otoño en mi ciudad.



Septiembre termina. Sus días finalizan dejándonos en un otoño caluroso y soleado. Las nubes se acercan tímidas por el horizonte plano de una ciudad con nombre e historia de hospitalarios.

Madrid nos acoge a todos en su frenesí convulsivo de ruídos y tráfico. Nos ahoga con sus humos, nos estresa con sus prisas y sus atascos.

Hay que levantarse temprano para llegar con hora al trabajo. Madrid es una ciudad de distancias donde las propias distancias están a un paso.


Son los pasos que nos separan de nuestros vecinos de asiento que recorre a diario el mismo trayecto, escondido tras un libro o nadando en sus pensamientos. Sin fijarse en la mujer embarazada que necesita descanso, ni el anciano con bastón que se sujeta a las asideras sobre su cabeza calva.

Madrid, ciudad hospitalaria, donde cabemos todos en su negra panza. Pero a cuántos de quienes a ella vienen oigo cada véz más decir: Entré en Madrid, pero Madrid, no entró en mí!

Consentís que la ciudad os alimente, pero no la dejáis de maldecir! A ésta ciudad con nombre, pues se llama MADRID y sinónimo de grandeza y hospitalidades mil.




Imágenes del Parque del Buen Retiro (Madrid)
Localizadas en Internet
(me dejó mi B. sin mi cámara y no os puede mostrar la percepción de mi objetivo. ¡Tendré que comprar otra!)

sábado, 24 de septiembre de 2011

DESPIERTAME (Reposición)





Despiértame al amanecer,
despiértame y dame  tu calor,
a  cambio te  daré mi querer.
Estoy aquí, esperando  tu amor.

Te despertaré con el  sol
Cuando mi cuerpo más descansado esté,
Para amarte hasta el fin, año tras año, en este día, en éste mes.
En el que todo queda protegido con éste gran amor.

Despierta! No duermas y, al despertarte
Estaré a tu lado como cada día y cada año.
Esperando tu sonrisa, esperando tu abrazo.

Despertaré y al mirarte veré los rayos de tu luz
Que iluminarán mi día y me darán la felicidad
Porque sin ti, no hay nada más que soledad.




Nota.- Post publicado 26 de Abril de 2011. 

jueves, 22 de septiembre de 2011

UN VERANO EN MOTOCICLETA... (Dos de Tres)


Ornamentación de los palacios y el Castillo en Puebla de Sanabria
SANABRIA

Visitar el Parque Natural de Sanabria me llena de relax la vista y me alegra la mirada. El olfato goza de aromas a bosque milenario y aguas que saben de otras épocas prehistóricas que nada tienen que ver con las actuales, pero que sigue bañando en su lago las almas humanas que más atrevidas, osan adentrarse en su profundidad de antiguo glacial.

Visitar Sanabria es llenarse de historias de otras almas que nos precedieron y exploraron éste entorno natural tan bellamente conservado.

Como ya he dedicado anteriormente una entrada a a éste Parque Natural, en la que os comentaba las muchas sendas para caminar entre bosques que tiene éste precioso entorno, os contaré ahora que simplemente hicimos una parada técnica para comer y descansar un rato en Ribadelago. Aunque llevábamos la intención de bañarnos (yo no, por supuesto), la zona estaba repleta de veraneantes e incluso, de gentes que se hallaban en el lugar pasando las feria grande de la ciudad de Puebla de Sanabria, donde se encontraba instalado al igual que en Bragaça, una fiesta-mercado Medieval. Imposible acercarse a las playas del Lago. Imposible aparcar ni siquiera las motos, entre tanto coche y tanta gente…

En ruta

Dimos un paseo por la zona del castillo y tomamos un café en el Mirador sobre el Río Tera, donde hablamos con unos perroflautas (según se nombran ellos mismos), que andaban maquillándose para que sus orejas adquiriesen las formas de los duendes del bosque y nos enseñaron como hacernos ésas orejas picudas con un poco de esparadrapo…



LAS MÉDULAS

Belleza desde el Mirador



Llegamos a Las Médulas al atardecer y con nubes de lluvia en nuestro cielo. En primer lugar subimos al Mirador para que no se nos callera la noche sin que quienes aún no conocían tan mágico lugar, contemplaran la plenitud de su belleza.


La lluvia al bajar del Mirador
 En un post, anterior a éste, ya había contado mi sentir en éste lugar de ensueño y os dejé las fotografías que realicé aquél soleado día de febrero. En ésta ocasión, no hay sol que brille sobre las minas romanas, pero la lluvia que comenzó a caer mientras realizábamos los 600 metros de subida al enclave, nos llenó el alma de magia y, el corazón se nos engrandeció. Al sentir  por primera vez en nuestras vidas, las gotas de lluvia que nos lavaban el rostro lloviendo de abajo hacia arriba. Éste era el efecto mágico que el viento realizaba con la suave lluvia que caía sobre los rojizos montes escarbados y secos del codiciado oro. Mas como si de oro se tratara, aquellas gotas que nos mojaban desde abajo fueron apreciadas por nosotros en toda su magnitud como si los duendes y hadas que habitan el lugar nos hiciesen señales de vida…



Más tarde, paseando por el pequeño pueblo montañero, dimos con una mujer llamada Amadita, que nos mostró como elabora miel natural de castaños y nogales y, como incluso, elaboraba miel con nueces que vendía en tarros de cristal. Esta mujer rural y llana nos ofreció gustosa unos chupitos de licor de café que también producía ella misma. Al entrar en la casita centenaria de adobe que le servía de tienda y pese al aviso que nos dio de bajar la cabeza al atravesar la puerta, me golpeé fuertemente con el dintel en la cabeza y el golpe, me hizo caer al suelo sin dejarme reaccionar durante unos minutos en los que pude ver a los planetas y estrellas de nuestro Sistema Solar dar vueltas alrededor de mi cabeza. El chichón que me dejó el golpe y la “atención especial” que parece ser, según me contaron después mis amigos, Amadita dio a mi chico, ocasionaron la segunda anécdota divertida de ésta ruta que “las tortugas” (así nos autoproclamamos nosotros mismos), hemos recorrido éste verano.

Salimos del pueblo hacia las nueve de la tarde con una lluvia suave que me engañó motivada por el calor que hacía y yo sentía. Nos quedaban 90 Km hasta llegar a nuestro  siguiente destino y yo no tuve ganas en ése momento de ponerme algún ropaje de más abrigo, aún sabiendo que no realizaríamos ninguna parada más hasta llegar a al lugar donde habríamos de dormir y descansar.

Oscureció rápido, antes de llegar a Ponferrada. La ruta que nuestro amigo Lolo había trazado con cariño para que admiráramos el bello paisaje, no pudimos contemplarla debido a la oscuridad. Nos habíamos entretenido demasiado ya en Bragança y los primeros Km hasta Sanabria los tuvimos que hacer muy lentamente, pues mi chico se encontraba muy cansado por lo mal que habíamos dormido en el Hotel Clasisc debido a la dureza de su cama y las horas tan de madrugada que se nos hicieron en la Fiesta Medieval.
El tramo final de éste recorrido, que hicimos con lluvia desde Ponferrada, heló mis huesrepos y empapó nuestras ropas hasta el punto de darnos una leve tiritera al bajar de la moto y sacarnos los guantes y el casco.

Llegamos a nuestro destino a las 23:30 horas de la noche, mojados y hambrientos: Esta fue la primera anécdota no tan divertida de nuestra ruta anual.

VILLABLINO

Esta localidad turística en invierno por la nieve y en verano por sus sendas de los montes de León, nos llenó de pasajes y vivencias  no muy gratas en realidad, pero de las que nos supimos reír al llegar a nuestro último destino antes de regresar a Madrid.
Nos alojamos en “La Aldeya”, una casa de “alojamiento rural” construida en piedra y decorada con mucho gusto que dispone de 7 habitaciones repartidas en dos plantas.

El Municipio estaba en fiestas como la mitad de las localidades de toda la Península Ibérica. La dueña de los alojamientos nos estaba esperando porque unos minutos antes de llegar a su dirección la habíamos telefoneado para anunciar nuestra llegada. Nos esperaba ansiosa pues estaba celebrando las fiestas patronales y deseaba volver cuanto antes a su actividad.

Natalia, así se llamaba la joven dueña, nos mostraba las dos primeras habitaciones cuando la llamaron por teléfono reclamando su presencia. Esto hizo que aún nos metiera mucha más prisa para dejarnos las llaves y salir corriendo por lo que nos preguntó que necesitaba saber urgentemente antes de marchar la hora en que deseábamos desayunar  ¿¿--¿?

Nosotros, que llegábamos cansados de la ruta, mojados unos más que otros, con frío helado en los huesos y el deseo de tomar una ducha caliente, ponernos algo seco y cenar fuerte para recuperar fuerzas, nos estresamos muchísimo más al oír esta pregunta. ¿Si no sabíamos a qué hora ni dónde íbamos a cenar, como podíamos decirle la hora del desayuno?
Por mucho que ella insistiera, nosotros no podíamos decirle una hora concreta, tendrían que saber que bajaríamos al salón en cualquier momento entre las 9 y las 10:30 a.m.. 

Masel le solicitó un secador de pelo con el que secarse un poco la ropa de moto y le contestó que no disponía de ninguno. Esta inhospitalidad tan poco usual en los dueños de alojamientos rurales nos desubicó por completo, pues estamos acostumbrados a que se deshagan en atenciones con los clientes en lugar de dejarles solo en la casa a los dos minutos de haber llegado.

Por suerte hemos de decir algo bueno sobre nuestra llegada a ésta localidad, las habitaciones eran muy cómodas y amplias y, cuando salimos para cenar  y localizamos  un restaurante eran cerca de la 1 de la madrugada. 


Entramos en el Restaurante “El Rozo”, donde la dueña estaba pasando el rato con su hermana mientras les daba la hora del cierre que tenían previsto para justo ése momento en el que entramos. Sin embargo, aún estando muy cansada según nos dijo, aquella bondadosa mujer no solo se avino a prepararnos una cena, sino que avisó a su marido que ya estaba descansando en el sofá de su casa viendo el televisor y le mandó a buscar pan a la casa de su cuñada, pues en el bar, ya no les quedaba.
Camino hacia Villablino


Éste es el tipo de gente que hace de España un País diferente: Las personas dispuestas a ayudar siempre que así lo ven necesario. Gente que abre sus puertas y dá la bienvenida a quienes ya antes de entrar, no les van a dar más que trabajo extra y con suerte, un poco de agradecimiento por su hospitalidad.

En un pis-pas nos preparó una mesa que al momento se fue llenando de viandas: una fuente de embutido ibérico y cecina, una ensalada mixta, unos escalopines al cabrales, un buen vino y unos deliciosos postres caseros a elegir entre natillas, flan o arroz con leche.


El estrés al llegar a la casa rural, lo descargamos al momento de sentarnos en la mesa y romper una copa de cristal...nos entró a todos una risa floja, de ésa que no puedes esconder ni callar, que nos obligó durante unos instantes a no podernos mirar. Con los ojos hacia nuestros platos el rabillo se nos escapaba, y al encontrarse con la mirada escondida de cualquiera de nosotros la carcajada resonaba en el salón sin poderla controlar. Seguro que a todos os ha pasado en más de una ocasión. Pero éramos ocho adultos acogidos a horas imprevistas en un restaurante extraño, donde los dueños nos miraban a hurtadillas sonriendo para sí al ver nuestra simpléz. Suerte que no se sintieron ofendidos! qué buena gente se encuentra por doquiér!

Caímos rendidos en las confortables camas de unas habitaciones decoradas al detalle, pero…




Alojamientos Rurales  La Aldeya (observense los dos pubs en los bajs de la casa)
Os recomiendo que no  no vayáis en las mismas fechas a ésta casa rural, no es la mejor época para recibir una buena atención…


martes, 20 de septiembre de 2011

ALMÍBAR DE PLATA Y ORO



Hoy tengo algo para ti, es un regalo que te traigo con mi corazón en las manos.
Ansiando sea de tu agrado como es mi necesidad.
Guárdalo, protégelo bajo llaves si lo temes perder.
Con esto no digo que lo escondas al mundo, ni que le oprimas su libertad.
Solo pido que lo mimes, le des cuidado y lo alimentes sin más.
Muéstralo a la Luna, deja que el sol broncee su color,
Los astros le mantendrán latiendo,
dándole oro y plata para según la ocasión.
El regalo no me costó gran precio, pero es grande su valor.
Sin él yo no sería nadie y tú menos que nada serías, si lo llegases a perder.
Me cuesta poco entregarlo, pero sé que recibes mucho al aceptarlo.
No me lo niegues, tómalo de mis manos,
llévalo directo a tu corazón, para que puedas apreciar
el almíbar de su sabor.
Aquí te lo entrego.
Es todo mi amor.




Imagen localizadas en internet

lunes, 19 de septiembre de 2011

Amanecer



Las noches sin dormir la iban dejando profundas huellas en la espalda y en el ánimo.

Las mañanas eran pesadas y sus pies apenas podían tocar el suelo. Su mente se abotagaba y la vista no enfocaba ningún objetivo en el horizonte.

La saliva simplemente no existía, su boca estaba seca y la lengua trepaba por una cavidad sin aire donde la humedad ambiental era simplemente 0.

Su melena otrora brillante y voluminosa, se había convertido en una madeja de finos hilos que se pegaban a su cara, por ello, sin coquetería de ningún tipo, optó por sujetarla en una tirante cola de caballo.

El maquillaje, que ya no podía esconder sus ojeras y malestar, dejó de utilizarlo a diario cambiándolo por un toque de agua, jabón y viento.

Su conversación, antaño fluida,  llena de optimismo y sin límites para la superación, se había quedado callada y quieta. Silenciosa y aburrida. Ya solo un tema la animaba a conversar.

Pero nunca le habían gustado las personas monotemas. Ésas que no tenían ímpetus, motivaciones e inquietudes. Siempre había pensado que las personas reales eran aquellas otras que se interesaban por cualquier tema y que además, eran capaces de mantener una conversación decente sobre cualquiera de ellos a la vez de aportar sus propios puntos de vista, opiniones y pensamientos…

Todo se había nublado en su vida. Aunque el sol brillara para los demás.

Fue al doctor, aquejada de una vertiente en su carácter que no le gustaba en absoluto. Sabía que no podía continuar así. Pero el doctor no supo hacer un  buen diagnóstico, ni tuvo recetas de cariño que la curasen. Le dijo que para la tristeza había pastillitas que subían el ánimo, pero no.

Ella no estaba triste.

Se negaba a creer o que los demás pensaran que su cambio de humor era debido a la tristeza.

Lo negaba porque ella se sentía alegre.

Solo que había perdido la capacidad de transmitir alegría…

Y aquella certeza, la rompió…

Rota, partida en dos pedazos; en el silencio de la madrugada, cuando la aurora levantaba un nuevo amanecer…al fin lloró.

viernes, 16 de septiembre de 2011

El límite de los Sueños


De pronto, como si nada hubiese sido esperado o deseado, la muchacha vio una senda en la vereda del camino. Parecía escarpada y como escondida entre la frondosidad de los árboles que formaban el bosque.

Llamó su atención porque nunca antes se había fijado en ella. Era como si en efecto, de pronto, la hubiesen abierto a su paso, como si algo sobre humano hubiese movido los árboles para mostrar la dirección.

Se sintió curiosa y quiso saber hacia dónde se dirigiría aquel caminito de apariencia estrecho y lleno de maleza. En algún sitio debería desembocar, por alguna cuestión habría sido trazada por muchos píes antes que los suyos, para ir hacia algún lugar donde se quería llegar.

Le intrigó sobremanera hacia dónde se dirigiría aquella vereda y sin más, decidió que la transitaría. Se saldría del camino y descubriría dónde desembocarían sus pasos.

Pero no lo hizo en ése momento. Aún no estaba preparada para ello. Debería localizar el modo de poder salir de la seguridad del camino, pero sin dejar de llevar un pequeño colchón en el que descansar.

Pasaron los días y la muchacha fue preparando su viaje. Se equipó de fuerza, seguridad  y optimismo, se vistió de ilusión. Se despidió de sus amigos y familiares. Colgó su mochila al hombro y diciendo adiós con la mano, salió del camino para adentrarse por aquella senda que aún, no sabía qué le aportaría. Con la certeza de que ése era su reto, ése el camino que alguien antes que ella una vez recorrió y que ahora, se lo había mostrado para que fueran sus pasos quienes la guiaran hacia ése futuro que soñaba, hacia ése crecimiento personal, hacia ése lugar desconocido donde un algo o tal vez alguien, la estaba esperando para verla llegar.


No hubo lágrimas en el adiós. Hubo mucha ilusión.

Dió la espalda a lo que había sido su vida hasta entonces y con tesón, se enfrentó a la senda que la conduciría hacia los límites de sus sueños…

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Que te vaya bonito!!




El día que tu naciste, una estrella iluminó tu espalda,                                                         para que sonrieras a la noche y te  sintieras amada.

Los meses pasaron y  una flor apareció en tu cara, para que al mirarte niña mi corazón cautivo se quedara.

Los años te ofrecieron una chispa simpática, para que llenaras de alegría los rincones de ésta casa.

La luna te regaló una estela de plata, para que todas tus noches estuvieras iluminada.

El sol te ofreció su calor de oro,  para que no sintieras frío en las llanuras heladas.

Eres mi norte y mi sur, el este y oeste tu hermana, el centro se queda para tu padre que hoy por ti echó una lágrima.

Te vestirás con alas mañana, para volar del nido hacia tu vida soñada.

Desiertos de tus besos estaremos,  durante un tiempo que ojalá te llene de gracias, para que tu vida futura te colme de buenas venturanzas.

Esperaremos anhelantes tus correos, para sentirte cercana en las palabras. Para verte sonreír, cada noche,  estaremos mirando la ventana.

Que tus alas vuelen alto y planeen bien la bajada, para que recojas los frutos que hoy comienzas en labranza.

Te esperaremos por siempre para ver tu sonrisa de plata,  y el verde trigo de tus ojos que echaremos cada día en falta.

Vé con Dios mi niña y vuelve colmada de esperanzas, para que felices te veamos,  presumir de vida sana.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Otro mundo es posible, sigamos intentándolo



Si no se escribe, si no se cuenta, nada existe ni dura.


Es atroz que el capricho de unos cuantos se convierta en el destino para los demás.

Las diferencias no hay que ignorarlas, pero tampoco arrasarlas o suprimirlas.

 
El intolerante no es un hombre verdadero.

A la libertad no se llega sino por el camino de la libertad.



Hay que amar al mundo a través de quien se ama; 
hay que aspirar a mejorarlo porque quien se ama lo habita.



Con los ojos cerrados se oye mejor el canto de la vida.



Y porque el amor pueda acabarse, ¿no va a ser comenzado?


Las citas que nombro en éste post, son fruto de la pluma de Antonio Gala.
La primera de ellas, extraída de su obra "Los papeles del agua", el resto son de  "El Don de la Palabra". 




Todas las imágenes han sido localizadas en Internet

viernes, 9 de septiembre de 2011

El Mar y yo

Cullera (Valencia)


Casi todos tenemos un lugar que nos transmite paz, nos sosiega y calma, nos inspira, nos alumbra, nos abraza...

Hubo una vez en que estuve enamorada del Mediterráneo, hubo una vez en que no existían más mares porque todos eran él. Su historia era única entre las aguas del mar…

Y una vez, su historia, se enlazó a la nuestra para ayudarnos a soñar...

Pero el tiempo pasó, de mí poco queda de aquella chiquilla de 15 años que un día de verano descubrió el Mediterráneo y se enamoró de él, de sus aguas cálidas, su brisa suave, su luz, su aroma, su historia, sus estrellas, su sol, su arena…

Los primeros besos,  escondidos tras las barcas que esperaban boca abajo en la arena  a que sus dueños las desanclaran.

La palabra Mediterráneo englobaba emociones positivas cargadas de sensaciones únicas que conseguían que mi alma vibrara y mi corazón galopara como un caballito trotador, que viviera en el mar.

Amaba al Mediterráneo mientras las canciones de Serrat sonaban en mis oídos cantando al amor y aquél mar, como si fuera mi propia historia la que narraba en cada verso y cada canción.

Aquella chiquilla fue creciendo y descubriendo otros mares, pero eran más fríos, más enérgicos. Con entornos bellos de verdes praderas, con sabor a marisco y empanada, a sardinas y sidra, a quesos y montañas… Pero nunca se olvidaba que debía volver al Mediterráneo, que él la esperaba. Y así fue como cada año, pasaba una corta estancia en casa. Porque el Mediterráneo era su casa, su hogar, su riqueza.

Siendo una mujer adulta, con dos hijas a las que había enseñado a  amar el mar, viajó a Cádiz y sus amores cambiaron. Ella no lo buscaba, pero lo encontró. Estaba allí esperándola, en la arena,  la luz, en las aguas templadas casi frías de un océano azúl y blanco, amarillo y gris…
Playa de Roche
Cabo de Roche -Chiclana (Cádiz)-

La suavidad de su arena,  la envolvió, la luz de su sol reflejada en las aguas, la cautivó, el clima de sus costas, la templó, y se re-enamoró…

 Del océano azúl, de la arena suave, de la luz del sol reflejada en las aguas, del clima de sus costas y, de su chico. De aquél hombre que llevaba con ella más años que dedos en el cuerpo, que era padre de sus hijas, que la demostraba amor cada día, que la cuidaba y la protegía…todo esto y mucho más, sintió en un solo golpe del oleaje: que la vida, en ése instante era eterna,  y en ése mismo instante quedó escrita su historia y su felicidad.

Y ya no hubo otro mar. No hubo otra brisa, otro sol, otra arena, otro color, otro amor…

Siempre recuerda aquél primer amor con cariño, siempre procura visitar durante unos días al año a su antiguo amor, siempre vuelve a pisar sus arenas, a bañarse en sus aguas y sentir su sol…

Pero ya no vibra su alma, ni galopa su corazón, como antaño ya no...

Ahora el amor que la cautiva es otro mar más grande, más joven en su historia, que la colma con su apasionada juventud y la belleza física de que dispone…

Se encuentra presa desde hace más de 10 años, aunque fueron muchos más los que vivió cautiva por su antiguo y mediterráneo amor…



Fotografías localizadas en internet