sábado, 30 de abril de 2011

ERNESTO SÁBATO


Ernesto Sábato,premio Cervantes de la Literatura de 1984, ha sido uno de los hombres claves de las letras hispanas durante décadas.
   
Nacido en Rojas el 24 de junio de 1911. Se doctoró en Físicas en la Universidad de La Plata. En Francia, trabajando en el famoso laboratorio Curie, Sábato se descubre “…vacío de sentido (…)”  en época de guerra decide dedicarse a la literatura. En 1945, publica su primer libro  Uno y el universo”, pero será con “El túnel”, con la que obtiene el reconocimiento literario.
Falleció el 30 de abril de 2011, en Buenos Aires a los 99 años de edad. Ha sido un intelectual reconocido internacionalmente y asociado a la transición democrática argentina. Aunque tuvo que "tratar" con el general Videla durante su gobierno, con Alfonsín, trabajó al frente de la CONADEP (Comisión por la desaparición de Personas), departamento que elaboró el primer informe con encargo estatal, sobre las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de los generales.

 
Con el fallecimiento de Sábato, desaparece una de las figuras de referencia en la narrativa del siglo XX y un hombre comprometido con los Derechos Humanos.
De  “El dragón y la princesa”, os dejo un extracto donde podéis valorar el modo sencillo y fresco de sus narraciones y la genialidad de sus letras…

(EXTRACTO “PARTE IX”)

(…) Ese otro es el alférez Celedonio Olmos, el padre de abuelo Pancho, es decir mi tatarabuelo. Bonifacio se tuvo que escapar a Montevideo. Allá se casó con una uruguaya, una oriental, como dice el abuelo, una muchacha que se llamaba Encarnación Flores, y allá nació Escolástica. Mirá qué nombre. Antes de nacer, Bonifacio se unió a la legión y nunca vió a la chica, porque la campaña duró dos años y de ahí, de Humahuaca, pasaron a Bolivia, donde estuvo varios años; también en Chile estuvo un tiempo. En el 52, a comienzos del 52, después de trece años de no ver a su mujer, que vivía aquí en esta quinta, el comandante Bonifacio Acevedo, que estaba en Chile, con otros exiliados, no dió más de tristeza y se vino a Buenos Aires, disfrazado de arriero: se decía que Rosas iba a caer de un momento a otro, que Urquiza entraría a sangre y fuego en Buenos Aires. Pero él no quiso esperar y se largó. Lo denunció alguien, seguro, si no no se explica. Llegó a Buenos Aires y lo pescó la Mazorca. Lo degollaron y pasaron frente a casa, golpearon en la ventana y cuando abrieron tiraron la cabeza a la sala. Encarnación se murió de la impresión y Escolástica se volvió loca. ¡A los pocos días Urquiza entraba en Buenos Aires! Tenés que tener en cuenta que Escolástica se había criado sintiendo hablar de su padre y mirando su retrato.
 De un cajón de la cómoda sacó una miniatura, en colores.
        - Cuando era teniente de coraceros, en la campaña del Brasil. Su brillante uniforme, su juventud, su gracia, contrastaban con la figura barbuda y destrozada de la vieja litografía.
        - La Mazorca estaba enardecida por el pronunciamiento de Urquiza. ¿Sabés lo que hizo Escolástica? La madre se desmayó, pero ella se apoderó de la cabeza de su padre y corrió hasta aquí. Aquí se encerró con la cabeza del padre desde aquel año hasta su muerte, en 1932.
        - ¡En 1932!
        - Sí, en 1932. Vivió ochenta años, aquí, encerrada con su cabeza. Aquí había que traerle la comida y sacarle todos los desperdicios. Nunca salió ni quiso salir. Otra cosa: con esa astucia que tienen los locos, había escondido la cabeza de su padre, de modo que nadie nunca la pudo sacar. Claro, la habrían podido encontrar de haberse hecho una búsqueda, pero ella se ponía frenética y no había forma de engañarla. "Tengo que sacar algo de la cómoda", le decían. Pero no había nada que hacer. Y nadie nunca pudo sacar nada de la cómoda, ni del bargueño, ni de la petaca esa. Y hasta que murió en 1932, todo quedó como había estado en 1852. ¿Lo creés?
        - Parece imposible.
        - Es rigurosamente histórico. Yo también pregunté muchas veces, ¿cómo comía? ¿Cómo limpiaban la pieza? Le llevaban la comida y lograban mantener un mínimo de limpieza. Escolástica era una loca mansa e incluso hablaba normalmente sobre casi todo, excepto sobre su padre y sobre la cabeza. Durante los ochenta años que estuvo encerrada nunca, por ejemplo, habló de su padre como si hubiese muerto. Hablaba en presente, quiero decir, como si estuviese en 1852 y como si tuviera doce años y como si su padre estuviese en Chile y fuese a venir de un momento a otro. Era una vieja tranquila. Pero su vida y hasta su lenguaje se habían detenido en 1852 y como si Rosas estuviera todavía en el poder. "Cuando ese hombre caiga", decía señalando con su cabeza hacia afuera, hacia donde había tranvías eléctricos y gobernaba Yrigoyen. Parece que su realidad tenía grandes regiones huecas o quizá como encerradas también con llave, y daba rodeos astutos como los de un chico para evitar hablar de esas cosas, como si no hablando de ellas no existiesen y por lo tanto tampoco existiese la muerte de su padre. Había abolido todo lo que estaba unido al degüello de Bonifacio Acevedo.
        - ¿Y qué pasó con la cabeza?
        -  En 1932 murió Escolástica y por fin pudieron revisar la cómoda y la petaca del comandante. Estaba envuelta en trapos (parece que la vieja la sacaba todas las noches y la colocaba sobre el bargueño y se pasaba las horas mirándola o quizá dormía con la cabeza allí, como un florero). Estaba momificada y achicada, claro. Y así ha permanecido.
        -  ¿Cómo?
        - Y por supuesto, ¿qué querés que se hiciera con la cabeza? ¿Qué se hace con una cabeza en semejante situación?
        - Bueno, no sé. Toda esta historia es tan absurda, no sé.
        - Y sobre todo tené presente lo que es mi familia, quiero decir los Olmos, no los Acevedo.
        - ¿Qué es tu familia?
        - ¿Todavía necesitás preguntarlo? ¿No lo oís al tío Bebe tocando el clarinete? ¿No ves dónde vivimos? Decíme, ¿sabés de alguien que tenga apellido en este país y que viva en Barracas, entre conventillos y fábricas? Comprenderás que con la cabeza no podía pasar nada normal, aparte de que nada de lo que pase con una cabeza sin el cuerpo correspondiente puede ser normal (…)



jueves, 28 de abril de 2011

MUERE LENTAMENTE

 

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee,  quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos…
 Quien no cambia de marca, no se atreve a cambiar el color de su vestimenta o bien no conversa con quien no conoce.
Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones, justamente estas que regresan el brillo a los ojos y restauran los corazones destrozados.
Muere lentamente quien no gira el volante cuando está infeliz con su trabajo, o su amor…
Quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir detrás de un sueño…
Quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida, huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!
Autor: Pablo Neruda


viernes, 22 de abril de 2011

LA SAETA


¿Quién me presta una escalera
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
(Saeta Popular)
¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la Cruz!

¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero,
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!
                                                  

jueves, 21 de abril de 2011

A MI PRIMERA SEGUIDORA

De nuevo te marchas, amiga.
Me visitas, te visito, nos abres tu casa, nos muestras lo buena anfitriona que puedes llegar a ser… y luego te marchas de nuevo.
Nos dejas sin tus palabras que nos llegan dentro.
Algo te atormenta, pero no sé lo que es.
Tal vez algunos fantasmas añejos que no te dejan ser quien en realidad quieres ser.
O quizá sea alguien a tu alrededor, que tema que con este hobbie  salgáis dañados los dos.
No sé amiga qué es lo que te aleja de algo que tanto te gusta.
Espero que algún día me lo puedas contar.
Me pides que te busque por otros foros virtuales…
  Me gustaría, amiga.
Me gustaría seguir sintiéndote cerca, visitarnos a diario y contarnos lo mucho que disfrutamos juntas.
Me gustaría seguir conociéndote, porque te intuyo buena persona.
Siento que te vayas. Pero si es para renacer todavía más fuerte que ésta última vez, bienvenido sea…
Lo importante es seguir creciendo, amiga.
Renacer más verde y frondosa con cada primavera…
Incluso renacer en invierno, como ésas rosas de pitiminí que nacen a veces con el frío…
Renace, amiga, hazlo un poco más fuerte y verás como de a poquitos, consigues un gran árbol.
Espero que nos abras de nuevo tu casa, cuando al fin la tengas decorada a tu pleno gusto…
Te espero por aquí, siempre que desees volver.
Espero tu visita mostrándome tu rostro o tras la máscara de carnaval…
Deseo seguir viendo tus huellas por mi espacio, por eso no te despido, amiga…
Te digo un hasta mañana…hasta siempre, Mm.

IMÁGENES DE OTROS AUTORES
LOCALIZADAS EN INTERNET

jueves, 14 de abril de 2011

LAS MEDULAS


Desde el Mirador



Os muestro unas fotos que traje en mi cámara de los paisajes ocres que se disfrutan en LasMédulas.

 Es un entorno formado por los restos de una antigua explotación minera de oro de la época romana.
El enorme trabajo de ingeniería realizado para la extracción del mineral supuso una gran destrucción del medio ambiente, pero dió como resultado un paisaje grandioso y espectacular de tierras rojizas, perfectamente integrado con la vegetación de castaños y robles, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.
Desde el Mirador
Nosotros las visitamos en febrero del 2009, durante una de nuestras escapadas de pareja.
Los bellos paisajes con altos montes y las gentes amables, hicieron de nuestra ruta una estancia inolvidable.

Contemplar el Lago Sumido, con lo que quedan de sus nenúfares blancos, leer  en sus orillas una Leyenda popular que sostiene y cuenta que la espada mágica Durendart, perteneciente a Roland –Héroe de la conocida leyenda medieval “la canción Roldán”-, se encuentra en su fondo y que en noches de luna clara se puede ver su resplandor, me refresca leyendas medievales, contadas por mi abuelo sobre “La Dama del Lago”.
Recuerdo la mano de mi chico envolviendo la mía en el Mirador del Chao de Maseiros, sobre una plataforma de madera con paneles informativos que nos dice lo que puedes ver según el punto hacia donde busques el horizonte…
Hicimos otra senda llamada las Valiñas, que nos conduce al interior de la antigua mina por paisajes encantados, de árboles centenarios e incluso milenarios -donde se pueden observar eternas criaturas de los bosques siempre que busques con atención-, hasta llegar a La Cuevona y la Encantada.

Basta subir al Mirador de las Médulas, observar desde lo alto el hermoso paisaje rojiverde que me oprime el corazón, y en silencio, escuchar los silbidos de los cuatro vientos resonando en nuestros oídos para desear, que cuando ya no sea más que ceniza en el interior de un cuenco, me suelten al viento, para alcanzar libre ya, los recodos milenarios del paisaje singular... y quedarme eternamente, en este maravilloso lugar…

lunes, 11 de abril de 2011

¿TODO VALE EN LA GUERRA, COMO EN EL AMOR...?

Mi amiga en éste mundo virtual, Meme, reflexionaba sobre si todo vale tanto en la guerra como en el amor:
http://marivega73.blogspot.com/

Contestando a su post, fui analizando mis sentimientos sobre ello y descubrí que mi parecer es ambiguo, porque no siempre es certero el amor, y NUNCA, una guerra,  lleva o trae, justicia para todos.
Traigo a mi espacio la contestación a ése post, pero si queréis saber qué lo provocó, os invito analizar también junto a ella, seguro que os recibe con la hospitalidad que la caracteriza y agradece vuestra visita.
Así le decía más o menos a Meme...
“Yo sí creo, que todo vale en el amor cuando éste es recíproco...
Cuando es respetuoso...
Cuando es liberador...
Cuando nace espontaneo tras una sonrisa o una mirada...
 Cuando anhelas encontrarte con el/ella y tu pecho late con ilusión...
 Cuando existen proyectos de vida, dibujados a cuatro manos en la arena de una playa...

Pero... nada vale cuando te fuerza...
Cuando te hace llorar...
Cuando oscurece tus ojos...
Cuando te ata las manos...
Cuando amordaza tus palabras...
Cuando se engrandece al ver vencida en la arena, a tu voluntad...
Cuando mata tu espíritu...
Porque entonces ya, hace tiempo que dejó de ser, o tal vez nunca, debió llamarse AMOR.

En la guerra, supongo que todo vale cuando se trata de defender a tus hijos, a  tu pareja, a tu familia, a tus amigos...




Si, supongo que todo vale cuando su identidad y sus vidas penden de un solo hilo que tu sujetas y que otros, desean cortar...”

viernes, 8 de abril de 2011

LO ETERNO ES ÉSTE INSTANTE...


 

En el Don de la palabra, Antonio Gala nos regala una frase que tras analizar, debemos guardar en el armario de nuestra mente, para que en ocasiones, la podamos usar; "Lo Eterno es éste instante".
Hoy, la extraigo de mi armario, la descuelgo de su percha y al mirarla de nuevo, reconozco que es cierta.
Me inspira lo que escribo, que sin ser gran cosa, está lleno de amor…
Quien disfrute leyendo literatura con una fuerte carga de sentimiento, disfrutará con “El Don De La Palabra” de Antonio Gala, un libro que todo el mundo debería leer, pues, sin duda, nos haría ver muchas cosas de nosotros mismos….
Lo eterno es éste instante… en el que te miro y al hacerlo, mi corazón salta por el gozo de sentir tu presencia cercana, silenciosa y callada, transmitiendo Paz.
Lo eterno es éste instante… en el que juntos salimos dispuestos a realizar nuestros sueños o,  al menos luchar por ellos hasta que nos entreguen su rendición.
Lo eterno es éste instante… en el que todo florece porque es primavera y el cálido SOL consigue que su calor nos llegue a todos, como el aroma de ésas rosas que para mí, sembraste en invierno, y que ahora me alegran la vista, el olfato y la pasión.
Lo eterno es éste instante… en el que de tu mano, camino sendas que aún no hemos explorado, redescubriendo en lo nuevo, que lo bello, es caminar mientras trazamos surcos en la vida, que nos dejan huellas en los pliegues de ésta piel nuestra, tan dada a las caricias que del otro  nacen, para morir escondiéndose en ésa otra, amada piel…
Lo eterno es éste instante… en el que caminamos juntos, mirando el horizonte y mostrándonos aquello que nos maravilla y nos acerca, tocando nuestro corazón con dedos de plumas que levemente nos mecen al son de una canción que nos es familiar.
Lo eterno es éste instante… en el que tras de ti, contigo entre mis piernas, siento en mis rodillas tú mano acariciando mi alma, como diciéndome un Te Amo, apasionado, como el sonido de éste motor que bajo nosotros ruge, con la fuerza de nuestro amor.
Lo eterno es éste instante… en el que siento en mi pecho tu espalda ardiente,  y al girarme, es tu pecho el que roza la mía y tus manos se desplazan, buscando la ternura de mi pan.
Lo eterno es éste instante… en el que suena el teléfono y desde la lejanía, me dices palabras cotidianas, que hablan de nuestras hijas, que hablan de nuestro hogar.
Lo eterno es éste instante…en el que siento que me amas y al sentirlo, deseo que sea eterno y que nunca se apague nuestra luz.
Lo eterno es éste instante… en el que deseo quedarme para guardarlo en mi equipaje y llevarle siempre allá donde vaya, cuando La Parca llegue…rozándome el hombro al mostrarme con sus fríos dedos que ya, todo se acabó.


Imágenes de otros autores, localizadas en Internet

jueves, 7 de abril de 2011

MENSAJE EN UNA BOTELLA

En una noticia fechada el pasado 30 de marzo, he leído que un  niño ruso, encontró una botella con mensaje en las arenas de una playa de Kaliningrado.
El niño, de 13 años de edad, vio una botella de cerveza media enterrada en la playa, según cuenta: "Vi la botella y me llamó la atención, parecía una botella de cerveza alemana con un tapón de cerámica, y había un mensaje dentro".
Daniil, el niño que encontró la botella, se la entregó a su padre, quien le tradujo la nota. Era una carta cuidadosamente envuelta en papel celofán y sellada con una venda., el mensaje decía: "Mi nombre es Frank, y tengo cinco años de edad. Mi papá y yo viajamos en un barco a Dinamarca. Si usted encuentra esta carta, por favor, contésteme, y yo le voy a escribir de nuevo a usted". El mensaje estaba fechado en 1987 y llevaba una dirección de Coesfeld (Alemania), donde los padres de Frank, aún viven.
Frank, no recuerda aquél día en que decidió enviar un mensaje dentro de una botella. En la actualidad es un joven de 29 años, que apenas sí recuerda el viaje realizado cuando apenas tenía 5 años, ni la rezón que les llevó a que su padre escribiese por él dicho mensaje…
La noticia me ha parecido además de curiosa, muy romántica… tal vez, porque yo misma, de joven, cuando alguna vez tropezaba con una botella olvidada en la playa, pensaba siempre si habría un mensaje dentro…

                                       
Cuánto me habría gustado! Seguro que ante la imposibilidad por aquellos entonces, de ponerme en contacto con el remitente, me habría conformado con imaginarle como naufrago en alguna isla perdida en los mares del Sur, o como princesa encerrada en una alta torre a las orillas de algún mar…

El jovencito Danjil, ha localizado a Frank por medio de este mundo virtual llamado Internet, han chateado y ambos se han extrañado de que la botella se haya conservado tan bien, después de 24 años. La razón que dan es la posibilidad de que haya estado en la arena donde fue encontrada, escondida desde hace lustros…

Y todo esto hace que recuerde una de ésas películas que te acarician el corazón cada vez que la ves: “MENSAJE EN UNA BOTELLA”. La habéis visto? Os la recomiendo.

Los protagonistas son Robin Wright Penn, Paul Newman, Kevin Costner y John Savage, entre otros.

El argumento es el siguiente:

“Una periodista divorciada que vive con su hijo. Cuando pasea por la playa, descubre una botella que contiene una carta de amor. Conmovida por la pasión con la que está escrita, decide publicarla en su periódico para intentar localizar al autor de la misiva. Cosa que consigue tras numerosas pesquisas. Con la dirección del autor, se traslada al lugar donde reside para comprobar que es un constructor de barcos viudo que escribió la carta como nota de despedida para su fallecida esposa…”

Fue una de las mejores películas de 1999, y la dirigió Luis Mandoki.
Me encantó la interpretación de Newman (cuándo no?), que interpreta al padre de un Kevin Costner incapaz de olvidar a su mujer…

Me gustó la fotografía de paisajes marinos y localidades de frondosos bosques.

Y la historia, ya lo he dicho, de las que acarician el corazón y te elevan el alma, haciéndote desea vivir una historia similar, no siendo el personaje de la periodista, sino más bien el de aquella esposa perdida y jamás olvidada, a quien van dirigidos todos esos preciosos mensajes, tirados al mar en el interior de una botella…

Voy a recuperar el vídeo y volver a verla éste fin de semana de descanso que me espera. En mi sillón de orejeras, con una infusión y un pañuelo en el que enjugar mis lágrimas, mientras mi chico, desde el sofá, hace su siesta. Antes de que nos vayamos a recorrer el parque céntrico de mi ciudad, donde vibraremos con el sonido de las gentes que lo recorren, el canto alegre de los pájaros que han vuelto y el alboroto de los niños cuando juegan… Todo ello, nos hará sentirnos vivos, amar la vida y agradecer que no nos tengamos que enviar mensajes en una botella, porque aún estamos caminando de la mano, uno al lado del otro…

No dejéis de verla, seguro que os gustará!

lunes, 4 de abril de 2011

LA TRAVESÍA DEL CARES

Se acabó! ya he vuelto a mi rutina y a mi quehacer de cada día...!
Que ayer cuando Max dijo que estaba triste porque se acabó, yo le contesté: chiquillo! no estes triste porque se acabó! hay que estar contentos porque lo hemos vivido y disfrutado...!
 
Pero éso lo decía ayer, que hoy no. Hoy cuando he entrado al baño mi primera intención fué subirme a mi báscula, pero el terror me bloqueó los músculos de la misma manera que el sábado lo hizo el Puente de los Rebecos! yo miraba paralizada a la báscula y ella me miraba a mí. Que si! que como lo estáis leyendo! la he visto con ojos abiertos por el terror, temerosa de que me subiera a ella saltándole todas las vielas o los muelles y tornillos que en su interior tenga!


   
La pobre! si hasta me hablaba... me decía: "No te subas amita, déjalo para el viernes que viene!". Me he mirado al espejo de la mampara de baño y he visto el por qué mi báscula se estremecía...

Ainss! que me he traído el queso de cabrales pegado a mis muslos, el choricito a la sidra redondeando mis caderas, las fabes distorsionando mi abdomen y la sidrina dilatando mis pupilas! Oh my God! qué razón tiene mi báscula, mejor espero una semanita antes de subirme a ella, que no quiero que me insulte y me diga aquello de: "pero ¿ves como no te puedes alejar de mí ni 48 horas, porque cuando dejas de verme te vuelves loca comiendo de todo lo que sabes que te está prohibido si luego quieres lucir bien en las escapadas con traje de baño?, cuando llegue el puente de Mayo y no te gustes en bikini, te enfadarás conmigo y me golpearas como si yo tuviese la culpa!. Pero para entonces te espero, guapa!"

     

Y hoy a dieta. A comer un poco de frutita a merendar más de los mismo (bueno, en realidad cuando hemos ido a casa de Max y Male, para intercambiar las fotukis, he pecado con las pastas del café, si es que no puede ser!), pero para cenar, éso sí: Ensalada de lechugas y canónigos, que ésto hay que remediarlo desde ya! Ainsss! que no puedo pasearme por Asturias sin volver con 3 o 4 kilos de más! y no precisamente en la maleta...

Bueno, ahora dejaré de quejarme y, os contaré cómo ha ido la travesía.


La senda por el desfiladero del Cares es una ruta muy grata en cuanto a paisajismo, pero un poco “matadora” cuando se han de hacer los 24 Km de ida y vuelta…

El clima durante el día nos acompaña con algunos rayitos de tímido sol que en ocasiones se asoman por entre las grises nubes de un cielo encapotado, mientras la temperatura es suave permitiendo la marcha sin abrigo que nos incomode, tan solo usamos un polar que a veces ponemos en tramos más frescos,  o en los que nuestro cuerpo se enfría al detener levemente nuestra marcha.


Comenzamos un una empinada de unos 3500 m. en los que hay que ir ascendiendo desde los 150 m. de altitud hasta los 500. Mis piernas no me dieron problema en ésta subida, sin embargo mis pulmones parecían reventar durante el último tramo antes de llegar a la zona conocida como “Los Collao”.
Desde aquí, comenzamos un largo descenso en el que vamos viendo algunas Cabras de monte que se nos acercan en busca de comida y otras que se agarran a las rocas de los picos en posturas imposibles.
 Visualizamos una zona donde encontramos un pequeño torrente que necesitamos cruzar para continuar el camino, paramos para hacer un leve descanso y beber agua, antes de continuar.
Al llegar a unos arcos entre las rocas paramos por fín para comer un tentempié que nos ayude a continuar el tramo final de unos 4,5 km hasta llegar a Caín.

Durante la trayectoria vamos divisando los diversos torrentes y cascadas que se forman con el desbordamiento del canal construído en los Picos de Europa para provocar los “saltos de agua” necesarios para la pequeña central eléctrica de Poncebos.
   
 El sonido del agua al llegar a la zona de León y la contemplación del paisaje durante todo el tramo desde Poncebos, hace que disfrutemos gratamente de la ruta.

          
Tras pasar unos túneles escavados en el monte con algunos “ojos” al Cares, en los que escuchamos el agua, contemplamos su caída desde algún lugar por encima de las “ventanas” y la notamos a nuestros píes en los charcos formados en la oscuridad, que apenas podemos alumbrar con una pequeña linterna portada por Max, cruzamos el primer puente colgado sobre la garganta del río. Es un puente de apenas 10 m. que cruzo sin pensar y casi sin mirar.
Pasados unos 300 m. aproximadamente, divisamos a lo lejos un segundo puente de unos 25 m. que cuelga sobre la profundidad de la garganta que forma el río y que solo contemplarlo desde la distancia se me encoje el corazón y paralizan las piernas. Me apoyo sobre la pared de las rocas que nos acompañan y dejo caer un desilusionado “yo no cruzo ese puente. Hasta aquí he llegado”
 Male se me aproxima y me anima, “venga anda, no lo pienses si lo cruzas en un pis-pas”, mi chico también me anima “vamos, que antes de que lo pienses ya estamos todos en el otro lado…”, les digo que me dejen un momento para respirar, que se adelanten y que en cuanto yo esté preparada, intentaré cruzar…

Pero el miedo a los puentes colgados y el vértigo a las alturas me paralizan…durante unos minutos en los que dejo pasar a otros caminantes que nos preceden, me concentro en que “Yo Puedo”, respiro profundamente varias veces procurando realizar la respiración abdominal aprendida para los momentos en que necesito relajarme, mientras me digo a mi misma “yo puedo y lo voy hacer…” 

Durante unos segundos en que dejo mi mente en blanco, mecánicamente comienzo a caminar hacia el puente mientras me repito “yo puedo, yo puedo, yo puedo, yo puedo…” incesantemente, sin levantar los ojos de mis pies ni un solo momento, sin desviar mi mirada hacia los lados ni un segundo, sin ver nada a mi alrededor mas que mi caminar un pie delante de otro, hasta que veo el fin del puente y al levantar la vista a Max esperando mi llegada para animarme y felicitarme por mi pequeño “logro personal…” cruzado el puente, vuelvo a sentarme para recuperar el aliento y volver a mi respiración normal mientras miro hacia tras visualizando el puente y a Male y mi chico que me fotografían desde él mientras me digo por primera vez éste día: “Nena, tú vales mucho”

Cruzamos algún puente más antes de llegar a Caín, pero desde éste último, la senda se ha ido acercando mucho más al río, hasta que poco a poco, casi van al mismo nivel…
Así, sin darnos cuenta nos posamos sobre las rocas que mojan el río y nos damos cuenta que ya estamos en Caín: la primera ruta está completada. Ya solo falta localizar un restaurante y comer para reponer nuestras fuerzas antes de iniciar el retorno.

Nos quedamos con la primera opción por no seguir subiendo la cuesta que nos adentra en el pueblo montañés, el restaurante se llama “La Ruta”, en él nos comemos unas buenas fabes que calientan nuestro estómago y como segundo plato, yo me decido por unos huevos fritos con chorizo, que me den energía.

Al levantarme de la mesa para visitar el baño antes de iniciar de nuevo la senda, las piernas me flaquean y enderezo mi espalda con mucha dificultad. Iniciamos nuestro retorno con dolor en la parte interna de las rodillas y la más cercana a las ingles de mis muslos. Male ve mi esfuerzo y me sugiere contratar un táxi que me lleve de regreso, pero soy de espíritu fuerte y aunque me doblego muchas veces, no me rindo fácilmente y continúo caminando muy despacio, porque el dolor no me permite ir más rápido, pero sin tregua. La visión del puente que tanto temía, desde éste otro lado del camino, no es tan terrible como desde el lado contrario, por lo que no pienso en él, lentamente, como voy realizando ese primer tramo del regreso, cruzo el puente de la misma manera que la primera vez, sin levantar la vista de mis propios pies. Al otro lado continuamos la marcha sin nombrarle, hasta que llegamos de nuevo a los túneles húmedos de tanto agua, donde de nuevo nos fotografiamos.
A partir de aquí, el dolor disminuyó y caminamos recreándonos en el paisaje y descansando cinco minutos tras cada hora de camino…hasta llegar al tramo final, aquella pendiente  que por la mañana, tan felizmente habíamos bajado, ahora tocaba hacia arriba. Male y Max se adelantaron mientras mi chico sujetaba mi mano para que junto con el bastón de montaña que empuñaba mi mano derecha, pudiera tener buen apoyo en la subida, dándome ánimos cuando el dolor conseguía hacerme detener mis pasos.

Male sintió una leve “pájara” al coronar la penúltima base de la pendiente, y así, poco a poco, tras reponer nuestro aliento y al igual que cuando llegamos a Caín: sin darnos cuenta, a la vuelta de un tramo en curva, visualizamos allá abajo, el aparcamiento de los coches que nos indica que solo queda un tramo final, esta vez pendiente abajo.

Con la alegría de nuestro objetivo conseguido, llegamos al punto donde iniciamos nuestra aventura. Nuestros chicos nos felicitaron por lo bravas que somos. Sin preparar nuestros cuerpos, sin apenas caminar diariamente, nos habíamos hecho en el tiempo establecido 6,30 horas, el trayecto total de la Senda por el Desfiladero del Cares: 24 km de ida y vuelta desde Poncebos hasta Caín y viceversa…

OBJETIVO CONSEGUIDO…!         Y, a preparar la siguiente!!

A los interesados:

Nos alojamos en Arenas de Cabrales, hotel “Villa de Cabrales”. Como solicitamos camas de matrimonio, al llegar el viernes por la tarde, nos entregaron las llaves de dos apartamentos que también tiene anexos al hotel, de nueva construcción y todo súper limpísimo y en buen estado. Las vistas desde la terraza espectaculares a los Picos de Europa.
La cena y el desayuno en el restaurante de enfrente que también es propiedad de la familia hotelera. La atención, como siempre en Asturias, muy familiar y de trato hospitalario, sin pedirnos documentación (nos identificamos a la hora de pagar, el domingo por la mañana). No nos cobraron el parquing debido a la poca necesidad del mismo durante los dos días.
La cena, estuvo bien elaborada. Yo tomé una ensalada de jamón con vinagre de módena (exquisita) y salmón a la plancha con vinagre de cabrales (para qué contaros). De postre Arroz con leche que estaba riquísimo, al preguntar sobre si era leche condensada, me contaron que el truco está en ponerle un poco de nata…

Quiero nombraros también lo mucho que nos gustó la sidrería del pueblo (una sidra buenísima, con mucho cuerpo), lo malo es que retransmitían el partido jugado entre el Real Madrid y el S. de Oviedo… si visteis como acabó el partido y lo mal que jugaron los chicos del Madrid, ya podéis haceros una idea de cómo estaba el personal en el local!


Las fotografías son de mi propiedad