lunes, 2 de mayo de 2011

La Soledad del Alma

Hoy no está. Así simplemente. Se hizo ausente, huidiza.
Resbala por su casa mientras espera con ansia  que comience de nuevo la semana.
Va del salón a la cocina, de la cocina al estudio. Se entretiene  limpiando un poco la librería, por fin se pone  a guardar en bolsas los vídeos de su vida. Aquellos que ayudaron a las hijas a soñar. Que les entretenían cuando hacían un alto en su quehacer diario. Pero que ahora ya pasaron de moda, se cambiaron por DVD´s y ya tampoco, hay reproductor de video para introducir alguno cuando las ganas llegan. Para llenar la nostalgia, quedará la película, pero no el formato.
Los fue guardando uno a uno y con cada gesto recordaba las niñas que un día fueron… Sus princesas, sus gominolas de fresas, sus tesoros guardados en una presa.
Sin querer, una lágrima resbalo por su rostro. El pasado fue bello, puro oro, un diamante en bruto que pulió  con entrega y constancia. Ya no son sus niñas. Son ellas. Dos personas deseosas de ser ajenas a ella. A ella, que pasó noches en vela para vigilarlas el sueño cuando de bebés no las oía respirar. O cuando la fiebre las daba malestar. O cuando comenzaron a salir de noche y angustiada pasaba el tiempo deseando verlas volver al hogar.
Hoy resbala por la casa. Le viene grande, la encuentra  vacía pero no ha  querido salir a la vida. Se aferra a estas paredes donde se siente secuestrada. Pero no hay secuestrador… o tal vez sí.
Tal vez el secuestrador sea un sueño. Uno que se ha quedado por realizar. Que ya no tiene esperanzas de ser una realidad. Y ese sueño está aquí, en estas cuatro paredes, anidado en los rincones, flojo, disuelto, sin posibilidad ya de vida.
Vida. La suya entregada siempre a quienes más quiere. Dispuesta  al momento para apoyar donde puede. Ha  luchado mucho para que esto sea posible. Salía de casa temprano para trabajar. Las tardes dedicadas a las niñas y sus quehaceres, actividades extra-escolares, deberes, baños, cenas, abrazos y risas antes de apagar la luz y dejar que los duendes se recostaran en sus almohadas.
Recoger la cena, preparar una lavadora, sentarse a tomar un infusión y ver la tele con su marido al lado. Contarle como fue el  día en el trabajo, lo comentado con las compañeras, los desacuerdos con el  jefe. .. Ella hablaba y hablaba pero cada noche se quedaba sin escuchar palabras que no hicieran referencia a las niñas. Sintiéndose entonces, vacía en su parte de mujer. Pero no importaba, tenía una vida llena de risas. El alboroto de sus hijas cubrían toda su necesidad y la falta de sentirse viva en otras parcelas de mujer.
Cada noche, dejaba que su cuerpo descargara adrenalina en formato sexo. A veces, hasta le parecía bueno. Pero tras cada encuentro se quedaba sola. Sintiendo los brazos de él rodeando su cuerpo, hueco el abrazo, sin transmitir la calidez que ella ansiaba,  sentía como su pecho subía y bajaba en los vapores del sueño extasiado tras el sexo,  mientras ella aún soñaba con darle vida a su cuerpo.  Estaba en sus brazos, pero no se sentía abrazada. Pocas veces la hablaba de amor. Nunca un piropo, una muestra de admiración. Poco a poco, sin saber cómo una llama se apagó.
Como sus hijas cada día la necesitaban menos, pero requerían más dinero para cubrir los gastos, recuperó la jornada completa en el trabajo, llevándose con ello, una jornada intensiva al volver a casa y sin ayuda, estar sola para todos los quehaceres diarios de su hogar. Sin tiempo para ella, sin un espacio donde crecer y volar...
Todo fue haciendo mella en ella…
Ahora las niñas no están. Es fin de semana y marcharon cada una a un lugar. Ella está sola en casa, como así será cada vez más. El está trabajando y ella siente que su nido de pronto se vació, que ya no hay quien necesite de sus cuidados, ni sus guisos, ni sus abrazos, ni sus besos…
Ellas no están. Y todo el espacio que llenaban le quedó vacío de repente. Se vio sola, en su hogar, rodeada de  las cosas que antaño tuvieron tanta vida. Pero que hoy están como ella, abandonadas a la soledad.
Así quería estar. No tenía fuerzas para continuar.
Él regresó de trabajar, pero tras la comida, ocupó su lugar en el sofá. Silencioso, como siempre, ausente a la necesidad de los demás. Y ella sentía su corazón explotar.
Se dirigió al baño y en el espejo, vio reflejada su imagen real. Un rostro que sufría por tanta soledad. Gritó fuerte, en silencio, vio su grito salir de dentro, sus ojos desorbitados, rojos de dolor pedían acabar pronto con esto. Y ella, lloró lágrimas de lamento.
El dolor entró en su cabeza pinchando las sienes, ensordeciendo los oídos y las venas de su frente se reflejaron en el espejo como si fueran  estallar con cada palpitar.  
Para evitarlo, ella volvió a gritar, llevándose un puño a la boca, agarrando el estómago con su abrazo…gritó, gritó, gritó. Pero nadie la escuchó.


Imágenes Localizadas en Internet

16 comentarios:

  1. mi niña esta asturiana se quita el sombrero ante tus sublimes letras, ¡¡¡ cuanto dolor, cuanta soledad nos deja cuando hacemos la contabilidad de nuestra vida y solo nos sale haberes, sin una pequeña pizca de ganancia en ella ¡¡ pero la vida es así , estamos protagonizando un guión que no nos dieron la oportunidad de aprender el papel ni conocer el final .
    un besin muy muy grande princesa y magna escritora.

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  2. Buscar en los demás lo que nos dé sentido acaba convirtiéndose en dolor, soledad y angustia.

    Ojalá tus palabras fueran tan solo hermosas.

    Un saludo

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  3. Es una cosa que no nos han enseñado, la de acompañar la edad con los avatares de la vida, y aqui estan las consecuencias, soledad, dolor, angustia. Un relato que mas nos vale no se nos recree en nuestras vidas. La eternidad de la soledad hay que apagarla con compañia con amigos con las personas que te hacen vibrar cada instante cada segundo del tiempo que vivimos.Max

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  4. Anónimo2/5/11 21:40

    ainsss mi niña!!!!! solo puedo decirte que esta situacion tambien cambiara...es puro tramite de vida...dentro de nada volveras a tener la casa de ruido, niños y felicidad, es mi experiencia..aunque tambien tienes que buscar el lado positivo ahora a tu situacion....tendras mas tiempo para ti...para tus cosas...descanso....que falta te hace...y retomar todas esas cosas que hace un tiempo no podias hacer por falta de tiempo...es bonito ver a los hijos volar, aunque a veces te sientas triste, pero tus niñas volveran dentro de nada con los suyos, y la casa volvera a ser un lugar lleno de alegria y felicidad...date tiempo....
    cuando te sientas sola tambien me puedes llamar.
    un besazo
    peich

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  5. Ozna, gracias por tu visita y por tu ánimo. Como sigas alabándome me lo terminaré creyendo, y más bien desearía aprender de vosotr@s, que me corrigiéseis si yerro.

    Pilar, estoy de acuerdo, debemos fraccionar nuestros territorios y ser como deseamos ser, en cada uno de ellos. ¿Por qué crees que la URL de este blog es larebeldequenofuí? Porque ahora siento: la rebeldía de una cincuentañera.

    Besos, guapas!

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  6. Max, de la soledad se aprende. Duele, hiere...lo importante es renacer más fuerte siempre.

    Peich, hay soledades que sirven para meditar. También es bueno estar a veces, a solas con nosotras mismas, aunque en ocasiones no nos guste lo que el espejo nos muestra.

    Gracias a los dos por estar siempre aquí, y ahí, a mi lado.

    Besos, amigos!

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  7. Una narración, bien contada. Detrás del espejo en que ella se mira, su reflejo dice: Mujer asfixiante, sin personalidad, abnegada y complaciente, pero nada más. Forjar una vida "en la vida de los demás" es bochornoso. Que se vista de fiesta, se maquille y salga a la vida ¡al diablo los demás!
    Un abrazo.

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  8. Julio, tienes mucha razón. Pero aún hoy, pese a todos los avances, la información y la cultura de que disponemos, sigue habiéndo muchas mujeres así. Entregadas a los suyos. Sin otras motivaciones en sus vidas.

    Me gusta escribir. Aunque la mayoría de las veces no diga más que unas cuantas tonterías. Cuando estoy contenta me salen cosas vanales, como mis entrada de Fajas y Corpiños, o Nuestra ITV o El traje de Blancanieves. Pero cuando estoy un poco plof, me salen temas así, como éste a los que yo llamo Relatos. Y si te digo la verdad, me gustan mis relatos. Son tristes, dolorosos, pero son tal cual es, en ocasiones la vida. Me atraen las mujeres atormentadas. Tendré que hacermelo mirar!, como diría mi amiga Cruela.

    Un saludo.

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  9. Hola amiga Mascab.Gracias por quedarte a mi lado, yo también te tengo vista por algunos blogs pero de hace poco.
    Ya me voy a retirarme, te leo mañana ya mis ojos ven doble, esa luz de la pantalla nos ciega los ojos ¿a ti no?
    Te dejo un beso a tu llegada a mi casa y es de ternura
    Sor.Cecilia

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  10. Sor Cecilia! es un honor recibirte en mi casa. muchas gracias por tu visita. Te recibo con los brasos abiertos, bienvenida seas.

    Besos, guapa!

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  11. HOLA
    UH... LA SOLEDAD... YO SÉ MUCHO DE ESO.
    PIENSO QUE ESE VACÍO SE DEBE A LA AUSENCIA DE AFECTO. POR LO MENOS EN MI CASO, YO LA SUFRÍ SIEMPRE.

    DESDE PEQUEÑA SENTÍ UN HUECO EN MI VIDA IMPOSIBLE DE LLENAR.
    SOY HIJA ÚNICA Y MIS PADRES ME TUVIERON DE GRANDES. NO ME ALCANZÓ EL CARIÑO DE ELLOS...

    HASTA HOY SIENTO AUSENCIAS...
    PIENSO QUE HASTA EL FIN DE MIS DÍAS.

    BESITOS

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  12. Luján, gracias por tu visita.
    Las mujeres de mis relatos, suelen ser así, solitarias, inseguras...

    Es como me sale, ahora estoy escribiendo un pequeño cuento sobre la historia de una mujer. Me la inspiró una madre y una hija durante las vacaciones de Semana Santa. No las conozco, nada se de ellas, sin embargo al verlas, me surgió la historia en mi cabeza. Casi siempre las historias me hablan de lo mismo: Soledad.

    Hay mucha soledad, dirijo una escuela infantil donde diariamente escucho a las mamás este tipo de cosas que cuento. Como ya no solemos ir al confesionario, sentadas en mi despacho una frente a la otra, suelen contar este tipo de cosas...

    Besos, guapa!

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  13. Mascab,tu relato es real y conmovedor,llega muy adentro.Me he sentido identificada en el cuidado de los hijos,que ya han volado del nido...Sin embargo,aún me queda la niña,que crece muy deprisa también...Hemos de ir construyendo nuestro mundo interior para no sentir esa soledad,que queda cuando se van los hijos...Las letras son muy importantes para sentirnos vivas.
    Te dejo mi felicitación por tu excelente relato y solidaridad con todas esas mujeres,que no han tenido vidda propia.
    Mi abrazo grande y mi ánimo siempre,amiga.
    M.Jésús

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  14. M.Jesús, las gracias te las doy yo a tí, eres un amor, amiga.

    Me vienes leyendo desde hace tiempo, ya sabes que me gusta escribir éste tipo de relatos. Escucho a muchas mujeres contarme sus día a día y, francamente, es lo que me inspiran.

    Besos, guapa!

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  15. Muy profunda descripción, por la que pasan ciento de mujeres, el tema es no saber reconocer o no querer hacerlo, cuando algo llega a su fin, a veces hay que darse cuenta y saber decidir, la vida hay que HONRARLA y NO permanecer en ella como si una fuera un cuadro pintado; siempre hay que volver a empezar cosas nuevas, de eso se trata, si lo tuvieramos más claro, estas sensaciones no ocurririan, se va de nuestro lado lo que se tiene que ir y es porque ya no debe estar, así que a afrontar lo nuevo que viene, felicitaciones por lo plasmado, excelente!!

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  16. Bruja! me alegro que lo hayas distrutado y que me hayas visitado.

    Besos, guapa!

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...Y ahora dime, ¿qué opinas tú?