domingo, 10 de abril de 2011

UN DIARIO


Escribía desde muy pequeña. Toda su vida había ido rellenando páginas en cualquier block que en su mano caía en el momento en que la necesidad de plasmar sentimientos y emociones nacía.

Recuerda que con diez años, a instancia de su abuelo, comenzó a escribir sus “cositas” de cada día en un cuaderno de una línea que el abuelo le había entregado.
En la portada, la persona adulta había rotulado con letras enlazadas, coloreadas en ocres un “Diario”, que a ella le recordaba otro libro gordo que su abuelo manejaba y en cuya portada se leía “Dietario”. Pero el abuelo le explicó que sin ser muy diferentes –porque ambos cuadernos habrían de recoger un día a día-, En el primero ella debería anotar las cosas más importantes o que más le habían impactado de cada día. Mientras que en el segundo él, anotaba la contabilidad doméstica de la familia…

Aquél regalo, como todos los recibidos por su abuelo, dejó una profunda huella en su corazón…

…Y escribió. Terminó con la última hoja escrita en aquél cuaderno, el día en el que anotó el definitivo adiós de su adorado abuelo… Después, la rabia y el sufrimiento nubló su mente, el enfado consiguió que rompiera en pedacitos aquel libro y que lo tirara a la basura en represalia a lo abandonada que se sentía en ésos días…

Su vida fue pasando…en sexto curso, llegó un profesor nuevo al colegio para impartir las asignaturas de Literatura Universal e Inglés. El profesor, observó que algunas veces, durante el recreo, la niña que ella era en esos días, se quedaba en el aula para adelantar la tarea que en casa no podría hacer. Esto hizo que ambos crearan una relación de afecto profesor-alumna. Para él, debió ser una pequeña compensación al esfuerzo en su carrera, para la niña fue mucho más importante. La recuperación del guía que perdió con la marcha del abuelo.

Aquél profesor la animó a escribir premiando sus redacciones con el  análisis de los sentimientos y emociones que despertaban en los compañeros de aula y, utilizando sus escritos para que los alumnos los etiquetaran dentro de un género motivándoles a leer y escribir como ella lo hacía.

Pasado algún tiempo, su madre decidió que ya había cumplido la edad para trabajar y que era el momento de dejar el colegio…

Ella obedeció, pero nunca olvidó a su abuelo, ni al profesor que le había sustituido durante un tiempo y que tanto había hablado con su madre sobre la equivocación que cometía al dar por concluidos sus estudios…

Por ello, nunca dejó de estudiar mientras trabajaba…poco a poco, pasito a pasito, sin un guía adulto que le dijera por aquí no, mejor por este otro lado. Ella buscó su camino sola, sin ayuda.  A veces, se perdía por frondosas sendas hasta que de nuevo volvía a la seguridad del camino correcto.

Nunca dejó de escribir cuando así lo necesitaba, en cualquier folio, no importaba seguir un cuaderno de ruta, lo importante era hacer el camino y reflejar alguna vez, una emoción en cualquier papel…

A los 18 años, los amigos le regalaron un librito con pastas de cuero y un candado. En la portada se leía: “TOP SECRET”. Se lo ofrecieron con cariño, porque sabían que ella necesitaba escribir todas aquellas emociones que alguna vez, les había dejado leer.

De nuevo se encontró con un tercer diario. El segundo fue un simple cuaderno que guardaba escondido en su armario y que destruyó una vez más, al darse cuenta de que su madre a escondidas, lo leía.
En aquél último libro, fue plasmando los sentimientos durante una parte importante en su vida, llena de descubrimientos como el amor, la política, la profesionalidad… También creció, aprendió y escribió sobre valores como la Solidaridad, la Tolerancia, el Respeto. Aprendió y escribió que cuando se quiere conservar a un amigo había que tratarlo como a una planta delicada, mimar, regar, abonar y cambiar de lugar cuando fuera necesario para obtener los frutos que aquella planta-amistad, le pudieran dar…

De  igual manera que aún conserva el amor que plasmó en aquel cuaderno y algunas de las amistades que en él reflejó, sigue atesorando este último libro, colmado de hojas con palabras  escritas, como homenaje a los anteriores que en momentos de rabia destruyó y a todas aquellas emociones aisladas, plasmadas en cualquier cuaderno ya olvidado o perdido en el transcurrir del tiempo.

No volvió a tener un cuaderno, o un diario fijo. Siguió plasmando emociones, a veces en formato de Word, archivadas en su ordenador personal. Otras en su agenda/cuaderno laboral, compañera fiel, siempre en el bolso…

 



...Y desde algún tiempo, en un blog, que ofrece como espacio personal a  todos aquellos que deseen seguir y comentar…



8 comentarios:

  1. me encantaria leer ese diario, o que algun capitulo lo plasmaras en el blog, para que los que aun te son desconocidos, lleguen a conocer la gran persona que hay detras de estos escritos...siempre pense que es muy importante el profesorado en esos mocmentos donde uno empiea a despuntar en algo...y que anime a seguir y que anime a los padres a que desde casa sigan en el empeño....solo hay que erte a ti , mi querida amiga.....
    un besazo enorme
    peich

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  2. Peich!yo también te quiero, amiga. Veo que te mueven los sentimientos hacia mí, en este coment.

    Gracias por tu ánimo. Un abrazo fuerte.

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  3. Una extraña sensación ésta de colarse en tu vida, un placer.

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  4. Bonita historia,nos parecemos en eso de escribir por todos los lados, yo solía hacerlo también y mi abuelo fue una parte muy,muy importante en mi vida pero el alzheimer me lo robó.
    un placer que lo compartas...

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  5. Como nos facilita la tecnologia la labor de los sentimientos, los hacemos universales, es la globalizacion, enriquecedora por cierto. Max

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  6. Max. Me alegra que te guste el sistema. Para cuándo esperamos tu turno?

    Besos

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  7. Mascab,me has emocionado,porque tu historia se parece mucho a la mía...También comencé a mis 10 años un diario,que luego rompí y siguieron otros muchos...Y tambíén tuve al cercano profesor,que me incentivó y que nunca olvidé.A lo largo de mi vida,las letras me han salvado de mis miedos y me han acercado a personas extraordinarias,que la vida me mandó para superarme...Me gustaría decirte que,cuando te comencé a leer sentí cómo amabas las letras,cómo dejabas tu alma en ellas...y ahora entiendo todo.LAS LETRAS VAN EN TU ESENCIA Y LA VIDA NOS ACERCÓ,PORQUE JUNTAS TENDRÍAMOS UNA GRAN FUERZA,AMIGA.
    Mi gratitud y mi abrazo inmenso.
    M.Jesús

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  8. M.Jesús, amiga, me dejas sin palabras... supongo que ésto de la blogosfera nos ha echo mucho bien a quienes de siempre nos ha gustado escribir, pero como en mi caso, nunca le hemos dedicado el tiempo suficiente. Ahora con éste sistema y nuestra vida ya más libre del ajetreo de hace 10 años, con los hijos independientes, aunque algunos aún estén en casa, con más tiempo para dedicarnos a nosotras... ayuda a que nos dediquemos a nuestro hobby, como otros a jugar al golf.

    No sé como decirte que me alegran y animan mucho tus comentarios.

    Besos amiga.

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