miércoles, 2 de marzo de 2011

EL REFLEJO DE UNOS PADRES

Ay!  los hijos, los hijos! Acaso hay algo más importante, divertido, estresante, gratificante, doloroso, tierno, agobiante, dulce… para una madre?
NO!!, no lo hay. Por ellos somos una madre coraje cuando así debemos comportarnos…
Por ellos nos convertimos en tumbas cerradas, cuando necesitan la urgencia de que alguien guarde sus secretos…
Para ellos trabajamos diariamente su educación, su bienestar, sus necesidades… que nadie toque a mi niñ@!!
Ellos, cuando son adolescentes, incluso en los primeros años de su edad de jóvenes , nos ponen pruebas a veces difíciles de superar… Nos hacen pizias incomprensibles para nuestra mente adulta, sin justificación para nuestra amueblada cabeza. Nos tienen en tensión con sus rebeldías, con sus ansias de libertad, con sus deseos de volar del nido antes de crearse el espacio para extender sus alas… Nos golpean con su slogan “Las normas están para romperlas”… dónde les habrán enseñado semejante frase?
Tratamos por todos los medios de ir poniéndoles límites desde niños, de ir concienciándolos de que cada acción tiene una reacción, les enseñamos que cada uno de nuestros actos nos hace responsables de sus consecuencias… Y así durante toda una vida de alborotadores chiquillos y “terribles trastadas”.
Es la eterna conversación… que se distraen a la hora de hacer los deberes, que no arreglan su habitación, que no ayudan lo suficiente en casa, que intentan saltarse las normas a la torera, que… Uf! Que agotador es el oficio de ser padres…
Pero no es una obligación, nadie estamos llamados a serlo sin poder evitar el tropiezo… libremente elegimos si ser padre y madre o, deseamos vagabundear solos a nuestras anchas circunstancias…
Sin embargo, hay quien es padre porque cree que le ha llegado la hora, a veces, porque es un ahora o nunca y deciden un ahora sin pensar bien sus consecuencias…
Para muchos, en nuestra sociedad egoísta y consumista, un hijo es un lindo bebé al que mostrar y del que sentirse orgullosos con sus propios logros –ojo!, no son nuestros en esa primera infancia, los traen de serie-. Más tarde se convierte en un impertinente que llora por todo y les exige toda esa dedicación, que no están dispuestos a dar porque sus agendas ya están demasiado apretada para incluir besos y directrices a un pequeño llorón.
Entonces, para que no llore les bajan la lámpara del salón para que juegue si es eso lo que el llorón desea. Más tarde, les compran todo lo que  va pidiendo cuando sentado o no en un carrito les pasean por el supermercado –para ir al parque no tienen tiempo-. Cuando son preadolescentes les colocan una habitación con todos los adelantos tecnológicos a la disposición del mocoso protestón, pero es su modo de decirles “ocupa tu tiempo en jugar o entretenerte con todo esto que te compro. No me molestes mientras hablo,  o mientras veo la tele, o cuando leo el periódico, o… es que no ves que necesito tiempo para dedicármelo también a mí? Cómo puedes ser tan egoísta?”
A estos padres, cuando les llegan sus hijos con un problema grande para ellos –para los padres-, que sin dilación les robará un tiempo que van a tener que ocuparse de su prole, servirles de apoyo, buscar conjuntamente soluciones, mostrarles más a menudo su incondicional cariño… Se ven colmados en su paciencia! Ellos que han hecho todo lo posible para que a su hijo no les faltara de nada, cómo es posible que les devuelva el favor con un comportamiento así?
No piensan, no se dan cuenta que ellos tuvieron una vez la misma edad, hicieron los mismos caminos, se metieron en idénticos líos y que siempre salieron airosos porque sus mamás y sus papás, les aplicaban consecuencias y les predicaban con su ejemplo: que los límites, para traspasarlos, hay que saber llevar en el bolsillo un pasaporte o salvoconducto…
A estos padres, que nunca debieron elegir serlo, les sugiero que hagan análisis de sus vidas, que se sienten con sus pequeños, realicen terapias… o lo que haga falta! Oh my God! Cualquier cosa!! Cualquier cosa que sea imprescindible… 
 ... menos cerrar la puerta de su casa a un hijo que no tiene culpa de ser como es… el reflejo de aquello en lo que sus padres han fallado desde el mismo día en que eligieron tener un bebé….


Fotografías y dibujos localizadas en Internet

6 comentarios:

  1. Anónimo3/3/11 08:58

    dificil tarea la de ser padres!!!!!! siempre he dicho que es lo mas dificil...que no se aprende en los libros, que no te sirve lo mismo para un hijo que para otro, y haciendome la misma pregunta, como puede ser que haciendolos de la misma manera, pariendolos por el mismo metodo y educandoles igual..pueden llegar a ser tan diferentes y no servirles las mismas enseñanzas??? pero esto solo se puede valorar a toro pasado, cuando ya se van de casa, y te crees que se ha ido de casa!!!!! cuando en mi caso, mi hija no estaba jamas!!!! no queria estar con nadie, nada mas que con sus amigos!!!! pues no. esos valores que tanto me costo inculcarla de vida y familia, ahi estan.
    ahora que es madre me entiende, solo quiere estar conmigo y su hijita, bueno y tro que viene en camino. la veo como cria y quiere a su niñina y pienso...no lo he hecho tan mal!!!!
    peich

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  2. Peich! claro! es en la adolescencia de nuestros hijos cuando nos planteamos el haberlo hecho bien o no... pero cada vez hay menos padres que reflexionen sobre si son ellos mismos quienes estan fallando y ahí es donde yo quisiera poder concienciarles porque la mayoría no ven más allá de sus propios intereses, que a veces, no son los de criar/educar un hijo, con esto no contaban cuando buscaron un bebé: Con que el bebé crecería.
    Beso

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  3. No sé nada más dificil que ser madre, y tampoco papel que satisfaga más.

    Buena reflexión

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  4. Pilar, me alegra verte de nuevo. Menos estresada con el trabajo? todo listo para la ceremonia? Seguro que sí. Pasarlo bien!!
    Un beso

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  5. Anónimo3/3/11 21:53

    esos locos bajitos, nuestro mayor tesoro, nuestra permanente angustia, gracias a ellos crecemos,maduramos, nos lenvatamos sin ganas para dar ejemplo, son nuestra alegria y nuestro llanto
    son tambien aunque quede muy pedante el reflejo de nuestro amor convertido en personas.
    marjo - para que veas que te lo firmo besos

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  6. Marjo! tienes toda la razón. y Serrat los definió muy bien desde el cariño... Así somos las madres, dando gracias eternas por tenerlos y disfrutarlos. Lo positivo, compensa todo lo negativo. Pero ¿de verdad hay algo negativo? Si lo piensas, seguro que nada es negativo cuando hablamos de los hijos... solo pequeñas diferencias entre padres e hijos.
    Un beso guapa! ponte buena ya!!

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