jueves, 17 de febrero de 2011

AGOTAMIENTO PSIQUICO?

Después de un extenso día de trabajo decidió pasar por la peluquería antes de regresar  a sus quehaceres domésticos. Le venía bien un corte de pelo y un alisado, además, mañana tenía una importante cita laboral que tal vez, repercutiría favorablemente para la empresa donde prestaba sus servicios. Y también, por supuesto,  para la consolidación laboral de todas sus compañeras.
Durante 6 cursos luchaba con el timón de aquella empresa para que aportara beneficios a los dueños y satisfacciones al equipo humano que había conseguido crear. La vivía como propia, se esforzaba al máximo porque todos rindieran al 100 %. Sabía que los jefes estaban contentos con todos los trabajadores, incluso con ella –o al menos, así lo creía-. Los empleados estaban contentos con tenerla a ella de jefa y con el clima cálido que había conseguido tener en todas sus relaciones laborales en aquel lugar. Pero…

El trabajo que tanto la ilusionaba, a costa de tener que sujetar tanto el timón para no dejar que fuese a la deriva, proponiendo nuevos retos cada día, buscando la manera de seguir siendo de las mejores… Ya no la motivaba de igual manera.
Llevaba un tiempo desanimada con el trabajo… bueno, en realidad, se encontraba muy desanimada con todo.
Sus hijos no terminaban de impulsar sus estudios y/o  resolver su futuro. Además, los tenía en casa. A la edad en que ella ya volaba sola. Ahí estaban, comiendo de ella, gastando el agua, luz, gas que ella pagaba. Dándole trabajo extra con el lavado y planchado de ropas. Discutiendo a menudo porque no colaboraban lo suficiente en el mantenimiento de la casa…
Hasta cuándo duraría aquella situación?. Los hijos van teniendo una edad en la que les gusta tener sus propias normas y vivir la vida como ellos la  consideran, es ley de vida. Pero donde antes los jóvenes ponían sus pies en polvorosa, ahora no mueven una paja al viento.  Si hace 20-25 años se iban de la casa paterna para casarse unos, o vivir independientes otros, ahora se quedan con los papis en algunas ocasiones hasta que por fín, o bien los padres se independizan de los hijos y buscan un apartamento para ellos solos o, mueren y les dejan igualmente el piso en herencia.
Ella se preguntaba hasta cuándo aguantaría su cuerpo trabajando de ese modo para no obtener una sola satisfacción. Consideraba que era la última generación a la que le había tocado trabajar para sus padres y ahora era la primera generación que estaba trabajando para sus hijos… Es lo que le tocaba en el pastel de la vida, pero no estaba dispuesta a resignarse. Se rebelaba y se enfurecía en más ocasiones de las permitidas por su talante.
Luego estaba el tema de las normas. Ella que tanto había acatado las que sus padres tenían… hasta el minuto antes de salir de casa cogida del brazo de su padre para ir a la iglesia a casarse! Ahora los hijos, dicen que las normas están para romperlas… Cuántas veces le había tocado discutir con su hija mayor acerca de esto! Cuántas veces le había dicho aquello de que las normas están para cumplirlas y, cuando no estás de acuerdo con ellas, para trabajar con la negociación hasta conseguir modificarla? Muchas, demasiadas veces.
Pero la mayoría de los jóvenes no tienen espíritu de negociación. Creen que se les debe todo solo por el hecho de ser guapos y estar preparados (algunos, claro), otros (gracias a que son los menos) creen que se los padres están para darles todo aquello que necesiten, si no “¿para qué les han traído al mundo? Que no lo hubieran hecho, al fin y al cabo ellos no lo había pedido…”
                  
Con esto, también consideraba que pertenecía a la última generación que había acatado  y respetado las normas paternas y,  a la primera a quienes los hijos no respetaban sus normas…
Era jodido esto de ser la generación escoba! Es como cuando vas realizando una carrera que se extingue con tu curso… nunca puedes recuperar las asignaturas perdidas porque no encontrarás  un curso que preceda al tuyo. Vámos! Lo que les estaba pasando a muchas licenciaturas actuales con el plan Bolonia…
Y ella, se sentía también como que le había “pillado” el plan Bolonia de la vida!
Tantos cambios! Tanta congoja…!
También estaba el tema de la pareja… cuántas discusiones, mal entendidos, suspicacias, desacuerdos y rebeldías por cómo enfrentarse a los cambios! Si hasta entonces no existían diferencias entre ellos a la hora de resolver los pequeños problemas domésticos, ahora era dificilísimo encontrar un punto de encuentro común…
Ah qué cansada estaba de todo…!
Si pudiera dormir… y no despertar mañana.


Fotografías y dibujos localizadas en Internet

7 comentarios:

  1. pues estamos apañadas!!!!!!......

    ResponderEliminar
  2. No te desanimes, me parece que con el tiempo las cosas van cambiando es como la energia, ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Una cosa que me ha enseñado especialmente mi trabajo, aparte de los valores sociales y humanos es "la íntima satisfacción del deber cumplido". Esto no te lo puede dar nadie, es algo que sale de muy dentro de uno y te hace tirar "palante". Levanta la cabeza y mira los problemas de lejos para que estos no te puedan pillar y sepas como resolverlos. un besazo. Max

    ResponderEliminar
  3. Gracias Peich?.
    Gracias Max. Ya sabes de lo que hablo.

    ResponderEliminar
  4. ¡Hola! muy real tu escrito. Llegamos a los cincuenta, hemos intentado ser mujeres modernas, comprensivas y todos esos arquetipos que lo sociedad creó para moldear lo que debía ser la mujer perfecta...
    Y nos olvidamos de lo más importate de guardar un espacio para nosotras.
    A veces siento que soy como un chicle que estiran por un lado los padres y por otro los hijos pero que sigo mascando yo. Ayer, sin ir más lejos tuve que recordarle al mayor de mis pajaritos:"soy tu madre, no un colega, modera el lenguaje" A mi madre le dije: " levántate del sillón y vete tú por el vaso de agua, la tele no va a escapar"... ambos me miraron y no dijeron ni una palabra, debió ser por mi seriedad en ese momento. Pienso que si no reclamamos nuestro espacio ellos no van adivinar que lo necesitamos, el egoismo es el aprovechamiento del amor.
    Recuerdo un día cuando mi hija era adolescente que cansada de ver su habitación como una leonera y harta de escuchar: "es mi espacio" al salir al trabajo, abrí la ventana de su habitación, todo lo desordenado lo empujé al suelo y dejé un cartel que decía: "Cuando tengas una casa no me importará que la porquería llegue al techo pero esta habitación es parte de mi casa y cuando llegue la quiero recogida"...
    No te voy a decir que mi vida va como una perita en dulce, a veces pienso que parezco un robot con pilas duracell pero intento no dejar que la libertad se convierta en libertinaje.
    Besitos

    ResponderEliminar
  5. Un nublado, pasa y el sol luce de nuevo. Sé que lo sabes, pero que de vez en cuando hace falta escucharlo.

    Te dejé una cosita en mi casa, si puedes pasa por allí.

    Un beso y respira, que ayuda.

    ResponderEliminar
  6. Vengo de casa de Pilar y me ha gustado encontrarte, si me lo permites, me quedaré algún rato.
    Una asignatura que tenemos pendientes las mujeres es aprender a decir no. No quiero vivir la vida de mis padres, ni la de mis hijos, incluso ni la de mi pareja. Quiero vivir mi vida.
    No quiero asumir más responsabilidades que las que me corresponden. Y los hijos, llegados a un punto, deben buscar su propio camino.
    ¿Cuanto aprenderemos a pensar como ciudadanas?

    ResponderEliminar
  7. Alondra: Tu sabes bien de lo que hablo, amiga.
    Gracias por tu apoyo.

    Pilar: muchas gracias por comprenderme y por ir conociéndome. Pasaré por tu casa en un ratito. Son las 12 de la noche y he llegado hace media hora desde las 8 de la mañana. Ha sido un dia largo. Gracias

    La de la Tiza: Bienvenida, estás en tu casa. Gracias por tu apoyo. Pasaré a visitarte.

    Un abrazo para todas.

    ResponderEliminar

...Y ahora dime, ¿qué opinas tú?