sábado, 4 de diciembre de 2010

LA BALANZA ANUAL

Comienza diciembre. Un año más que termina. Llega la hora del balance… cuántas cosas he aprendido? Cuánto he crecido con este 2010 que acaba? A Cuántas personas he ayudado? A cuántos he hecho sonreír o sentirse feliz al menos un instante? He sido una buena persona, madre, hija, esposa, hermana, nieta, amiga…? Son muchas cosas las que hay que pesar…:

He aprendido:
Que ser madre no solo es proteger a mis hijas… hay que darles espacio cuando lo solicitan, dejar que extiendan sus alas, observarlas en el vuelo… dejar que se caigan si sus alas rozan con los errores… y tenderles mi mano cuando la necesiten para levantarse. Que nunca he de decirles aquello de “ya te lo dije yo…si me hubieras hecho caso…” solo debo estar atenta a sus llamadas, pero no guardiana de sus vidas. Es difícil ser buena madre… tal vez,  algún día oiga reproches. Pero no dejaré de intentar cada año mejorar y aprender.
La balanza se inclina...

He aprendido:
Que los reproches a mi madre deben cesar… ha sido la mejor madre que ha sabido ser. Ha obrado conforme a su parecer y saber. Se ha equivocado muchas veces, pero quiero creer que ella también ha aprendido de ello… ya no hay necesidad ni razón para continuar con el rencor que no deja vivir. Ella no es la mejor madre del mundo, pero tampoco, ni de lejos, es la peor. Es mi madre y yo soy su hija. Mucho o poco, me ha dado lo que ha sabido y querido dar. He recibido lo que he querido recibir. Como hija me reconcilio con ella y la acepto  como es, con sus defectos y sus virtudes.
Mi balanza pesa...




He aprendido:
Que ser esposa no es ser sumisa… que yo también necesito de mi propio espacio para desarrollarme como persona. Ser esposa es acompañarle en sus inquietudes, apoyarle en sus decisiones, tomarle la mano cuando lo necesita, acariciar su alma cuando está doliente… su cuerpo, cuando está expectante... Y no dejar nunca de ser yo misma, porque me convertiría en una caricatura de él.
La balanza se balancea....

He aprendido:
Que ser hermana no significa ser curiosa… cada hermano es un universo aislado, pero conectado a otros grandes universos. Cada uno con su individualidad, respetar para ser respetado. Apoyar y ayudar, pero sin agobiar. Que sepan que estas, pero sin estar. Que te duelen pero también te alegran. Que quieres ser partícipe de sus alegrías, pero solo si ellos desean compartirlas…
Me cuesta mucho ser buena hermana, pero voy aprendiendo a ser cada año un poco mejor.
La balanza pesa...

He aprendido:
Que el tiempo pasa inexorablemente. Tiempo…cada segundo me resta tiempo para compartir con mi abuela. Quiero más tiempo, pero no busco entre mi tiempo. Tiempo… para estar con ella, pero no lucho lo suficiente para guardarme un tiempo para ella. Tiempo… necesito un tiempo semanal (podría, si me esfuerzo), para sentirla cerca. Quiero oírla, verla, acariciarla, mientras el “tiempo” nos deja. Tiempo…
Positiva por lo que he aprendido, Negativa porque sé lo que debo hacer, pero me falta ponerlo en práctica.
La balanza no se inclina.



He aprendido:
Que cuando una amistad es verdadera, no importa el tiempo transcurrido sin tener contacto… podemos abrazarnos de nuevo y seguir hablando de nuestras vidas, como si la conversación hubiese quedado suspendida en el día de ayer.
Porque no importa si no eres la propia jardinera que día a día riega la flor, lo que importa es la semilla plantada que perdura a las inclemencias del tiempo y cada primavera florece y renace al calor del sol.
La balanza queda inclinada.


Definitivamente pesa lo aprendido durante el año… pero es tanto, tanto, lo que me queda por aprender… que su peso no es apenas significativo en la balanza general.

1 comentario:

...Y ahora dime, ¿qué opinas tú?