miércoles, 22 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD!!

Debería estar comprando regalos de Navidad…
Qué es la Navidad? Ahora mismo no siento ese espíritu mágico que dicen, es la Navidad.
                               
Navidad, por tradición familiar, es sinónimo de broncas en casa.
De niña, mi abuela nos reunía a todos en su casa… mi abuelo discutía con ella porque para él siempre era poco lo que ella ponía en la mesa, la discusión se contagiaba y mis tios y padres, les imitaban, que si yo he cortado el jamón, que si yo he traido las bebidas…
En la casa familiar, los “malos rollos” venían a través de  mis padres, pareja nacida para unirse en matrimonio, tener seis hijos y no parar de discutir en los cuarenta y dos años de aquello que fue un ”hasta que la muerte nos separe”, real y fuerte como la frase en sí misma.
Mas tarde, cuando LM y yo nos casamos, las discusiones venían poque había que cenar siempre en casa de una de nuestras familias, mientras la otra, se enfadaba… Comenzamos a repartir las cenas y las comidas, ahora con unos, al año siguiente con otros…
                                   
Cuando nuestras madres se quedaron solas, ya no les apetecía hacer cenas en sus casas… comenzamos a repartirnos las casas de los hijos… esta noche con mi hermano… mañana en donde tu hermana. Y de nuevo las broncas… que si el año pasado fue en mi casa, que si de eso nada que estuvimos en la mía… que si yo llevé los entrantes… que si de eso nada que los compró fulanito…
Ahora las enórmes broncas vienen por los nietos… que si yo no ceno con la familia en nochevieja porque me voy con los amigos a tomar las uvas y como no me da tiempo ya ceno con ellos… que si yo en nochebuena voy a salir nada mas cenar a tomar algo con los amigos…

Dónde está el espíritu mágico de la Navidad?

                                           
Quién ha dicho que la Navidad es la época más mágica del año?
Cuando era pequeña, me ilusinaba ver como mi abuelo extendía una puerta sobre unos caballetes y colocaba un belén con todo lujo de detalles… el castillo de Herodes, los romanos… el portal de Belén, los pastores, los rebaños, la estrella errante colgada sobre la aldea, los reyes de oriente acercándose por las montañas, el río donde las aldeanas lavaban la ropa, los puentes por donde circulaban los comerciantes. Yo esperaba impaciente los regalos tan maravillosos que siempre me solian traer los reyes magos (mis tios y mis abuelos)… por otro lado estaba alerta a la actividad de los adultos y sus misterios…
Mis padres con alguna de sus múltiples movidas, que en Navidad solían ser más fuertes que en otras épocas… Mi abuela en la cocina, enseñándome a sacar el corazón de las patatas para luego rellenarlas de carne… Mis tíos con sus discusiones diarias… mis tías mirándose al espejo mientras esperaban a los novios y escuchaban “Mamy Blue”… mi abuelo contándome aquellas maravillosas historias en las que siempre, era yo la princesa…
Las cenas con la familia de mi padre… las enormes y eternas broncas con sus hermanas… Los juegos con mis primas MariCarmen y Lucía…
Muchas Navidades echando de menos a los que se iban… llorándeles a solas. Sobre todos a mi abuelo, a quien aún no he dejado de extrañar, a pesar de sentirle tan cerca en los momentos en que más le necesito.
…Son muchos más los que no estan a nuestra mesa… y esto pesa tanto, que en el primer brindis de cada año, siempre pido lo mismo “que cuando estemos peor, estemos como ahora…” y me callo todo lo demás… Un que estemos juntos, alrededor de una mesa, que no faltemos ninguno, si acaso que haya alguno más…

La Navidad es tiempo de broncas… que no me vengan con tonterias!
En mi vida adulta, solo he disfrutado de ellas cuando mis hijas eran niñas… la ilusión por las luces y los adornos de Navidad… la mágia de los reyes y sus regalos… las cabalgatas con sus carrozas y caramelos… el roscón y el agua preparado para el refrigerio que debían tomar los cansados magos de Oriente al pasar por nuestra casa… Las cenas con sus abuelos, tíos y primos…
                                                           
 …Pero esto ya pasó. La Navidad vuelve a ser lo que siempre ha sido: Un engorro.
Un dónde cenamos, dónde comemos, quién prepara el qué, quién trae/lleva los dulces.  Las abuelas de los nervios porque los hijos discutimos por cómo hacer el encuentro sin que sea costoso (de tiempo a dedicar), porque todos trabajamos, tenemos una vida y una casa que atender y organizar cenas y comidas multitudinarias a pocos nos gustan…
Luego está el tema de los regalos… qué comprar para quien, y a todos a la vez. Sin olvidar a nadie, para que no se disguste. Sin fijarnos que es un regalar por regalar. Compramos sin ilusión, deprisa porque el tiempo se nos ha echado encima… y lo reciben sin agradecimiento, porque no es lo que se esperaban… todo en dos semanas.


                                               
 Por favor, que alguien me envíe un ESPÍRITU MÁGICO DE LA NAVIDAD, antes que sea demasiado tarde… quiero dejar que anide en mi corazón y mimarle, para que a todos nos ayude con su magia y nuestro trabajo,  a conseguir al menos un sueño en este año que en unos días comenzará.
                                          
…Para todos, FELIZ NAVIDAD!!

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